La búsqueda de la espiritualidad suele ser, para algunos, una senda trazada por tempranos pasos.
María asume que ya recorrió gran parte de este sendero, en algunas ocasiones, con recovecos engañosos y trampas laberínticas; y en otras, con encrucijadas temerarias y puertas dimensionales de luz.
Se inició en las prácticas por simple curiosidad, cuando una amiga la llevó a consultarse con una santera. Acababa de cumplir los veinte años de edad.
Los santeros son religiosos que practican las creencias de un pueblo poderoso de la antigua África: la Nación Yorubá. De hecho, a la santería se le llama religión yorubá.
La santería llegó a América, cuando se importaban esclavos del África para realizar trabajos forzados, a países como Haití, Cuba y Brasil.
Los traían a la fuerza, disolvían sus familias, hacinados en barcos en donde el espacio era necesario para otras cargas más valiosas, según los mercaderes. Al llegar a tierra, se les imponía la religión católica. Cuando no aceptaban convertirse a la religión católica, los golpeaban y castigaban.
María fue consultada por aquella mujer. Le dijo que tenía la muerte pegada y era necesario hacerle un tratamiento de urgencia. Le refirió a un santero que le llamaban Tata. Este nombre es dado a los mayores dentro de la rama de Palo Mayombé, considerada como el camino oscuro de la santería.
Acto seguido, el Tata procedió a rayar en el palo a su consultante, con el único inconveniente de que nadie le había dicho a ella qué significaba ello. Le hicieron un rito con baños, oraciones, invocaciones a espíritus oscuros para que asistieran a la ceremonia. Le vendaron los ojos y le hicieron nueve cortes superficiales en distintas partes del cuerpo en forma de cruz. Luego, le quitaron la venda y le iluminaron la cara con una luz y le dijeron la frase: abre tus ojos a la luz.
-El rayado es un recurso de caminar en la oscuridad, pero teniendo luz-afirma la iniciada.
La religión yorubá o santería tiene tres ramas, el camino del santo, el palo mayombe y el camino espiritual. Como toda organización de carácter religioso, también han establecido sus jerarquías: en primer lugar, los babalaos u oluos, sumo sacerdote; los santeros o santeras, los cuales exclusivamente tienen la capacidad hacer santos, y los aleyos, pupilos en proceso de iniciación.
Han constituido como objetos de adoración diferentes entidades intermedias como lo son: Ochún, Oggún, Yemayá, Orula, Elegguá, Changó y Obatalá. Estos Orishas son conocidos como las Siete Potencias Africanas.
María fue reconocida como hija de Ochún en el camino del santo, y en el camino del palo, como hija de Siete Rayos, en otras palabras, Changó. Ser hijo de un santo siempre ha determinado una serie importante de cosas, como el carácter, el perfil, las cosas que al religioso le gusta, cómo se comporta, etc.
Los esclavos trataron de esconder sus preferencias religiosas ante sus amos, disfrazando a sus entidades con los santos católicos. Para esto buscaron similitudes, por ejemplo:
La virgen de la Caridad del Cobre, madre bondadosa la cual protege a los marineros fue una pantalla para ocultar a Ochún, entidad africana que habita los ríos y mares, es dulce, amorosa, rige el vientre, la maternidad y la abundancia.
En el caso de Santa Bárbara, (que porta una espada en su mano derecha), sirvió para ocultar a Changó, entidad guerrera, que representaba el trueno, el fuego y el baile. El color rojo, símbolo de ambos permitió, entre otras cosas, esta dicotomía.
María participó en un sin número de ceremonias, cuyo norte debería ser la evolución espiritual. No obstante, como realmente no veía esa evolución se retiró y se alejó por mucho tiempo de ese camino.
Tiempo después, un amigo religioso la lleva donde su madrina de él.
La madrina es una santera que es tu guía espiritual, que puede que te haya entregado collares (iniciación en la santería) o ha sido madrina de santo, instruyendo a su pupilo en los secretos de la religión.
Esta santera la consultó con los caracoles, le dijo que era hija de Oggún, y le puso los collares el día 22 de diciembre de 1989, en medio de la invasión norteamericana.
A partir de ese momento, empezó a asistir a misas espirituales. Estas misas son ceremonias que, por lo general han sido dirigidas por un santero o espiritista. Los preparativos se han hecho de antemano con una bóveda espiritual que consta de una mesa con copas y vasos de agua, imágenes de santos, flores, colonias, perfumes, tabacos y licor.
En esa reunión los asistentes rezaban oraciones cristianas, luego se invocaban a los espíritus para que descendieran y se hicieran presentes. Los espíritus tomaban posesión del caballo, que no era más que un médium que prestaba su cuerpo para que el espíritu pudiera comunicarse con los presentes.
El objetivo era que los espíritus te guiaran, te advertieran cosas, te dieran soluciones y atrajeran cosas positivas. En estas reuniones pudo constatar María que era un total fraude.
Recordó aquellos eventos con tristeza, ya que pudo comprobar tiempo después que le mintieron y le dieron información contradictoria. Como si fuera poco, evidenció que fue manipulada emocionalmente por aquella mujer, lo cual hacía con todos sus ahijados, y como si fuera poco, la estafó.
Pasado algún tiempo, conoció a un babalao que le aclaró algunas cosas básicas sobre la religión, como que la madrina le había preparado mal los collares entregados, por los cuales le cobró 150 balboas y le entregó los guerreros por 350 balboas, sin tener autoridad dentro de la religión para realizar esta última entrega. Además, no está permitido que los santeros o santeras determinen ángel de la guarda, esto sólo lo pueden hacer los babalaos.
Los guerreros son los primeros santos que se reciben, y deben ser entregados por un sumo sacerdote, es decir, un babalao. Entre estos santos encontramos a Elegguá (el que abre y cierra los caminos), Oggún, que representa el empleo o trabajo (este santo trabaja las 24 horas) y Ochosi, que es el símbolo de la justicia y la legalidad. Además, el Ozun que es la cabeza del que lo recibe.
A través de una amiga, María llegó a manos de un religioso que atendía en La Chorrera, el cual tenía mucha paciencia, era bondadoso y jamás le cobró las obras que le hizo.
Las obras son las ofrendas o ritos que piden los santos a través de los registros que se hacen con caracoles, o coco, o ekele (cáscaras de coco atado con cadenas, método utilizado por los babalaos).
Otros tipos de consultas espirituales que se acostumbran pueden ser con el tabaco, las cartas, dominó, tarot, vaso de agua, taza de café, la mano, o simplemente escuchando al muerto o espíritu que tiene afinidad con el religioso.
Estas obras podrían ser tan simples como un ardimú u ofrenda (dulces, flores, alimentos), o tan complicado como un sacrificio de un animal de cuatro patas, como un chivo.
En la santería han acostumbrado sacrificar animales por dos motivos: uno, para limpiar un mal que tenga alguien y así, el mal pasa al animal y al matarlo, desaparece el maleficio. En otro caso, para ofrecerlos a las deidades brindándoles la sangre, que significa el fluido vital.
En esta religión existe un creador universal, se llama Olofi, principio y fin. Los santos, por tanto, fueron entidades con dones especiales que les regaló Olofin, los cuales bajaron a la tierra y se comportaron como simples humanos, con defectos y virtudes.
Luego de muchas experiencias, de aquí y de allá, entrando y saliendo de casas de santos, María pudo, por fin encontrar el camino de la espiritualidad, a través de personas que le enseñaron la verdadera esencia de la comunicación con los espíritus.
Las casas de santos han sido conocidas como un lugar donde un santero atiende y recibe a sus ahijados, a los cuales convoca para los ritos religiosos. En Panamá, se ha dado que existen muchas discrepancias entre las diferentes casas de santos e, incluso entre los ahijados dentro de la misma casa. Estas diferencias han podido conllevar rivalidades personales, en el mejor de los casos, hasta guerra de brujerías, en el peor.
En nuestro país acostumbran que quien tuviere los recursos económicos para hacerse santo, lo hace por protección, por salud o para trabajarlo. Tengamos claro que trabajar el santo implica rendimientos. Igualmente, acotó María, que la mayoría de los personajes del poder económico y político tienen santo hecho.
Muchas personas prefieren ir a Cuba y a Venezuela, porque según ellos, eso les permitirá estar más seguro de que se hizo el procedimiento correcto. Otros prefieren ir a Miami.
La ceremonia de santo dura 7 días e implica una serie de requisitos, entre los cuales están: ropas especiales, sacrificios de animales (que pueden ser aves, como animales de cuatro patas), preparación de baños con hierbas, ceremonias en distintos lugares (dependiendo del santo que se esté haciendo), personal como los músicos (que tocarán música con tambores batá o consagrados), el oriya té (quien entona todos los cantos sagrados o bembé y además pinta al santo), los que sacrifican los animales, los que cuidan a los iniciados, los que cocinan.
María puntualizó que para todo el personal se ha hecho obligatorio tener el grado de santero, por lo menos. Toda esta organización y reglamentación hace de la ceremonia de santo algo muy costoso, porque todos los presentes cobran sus honorarios o derechos.
Ya a los 41 años, saciada su sed de recorrido, ha emprendido el camino de la ayuda al prójimo, atendiendo a amistades, familiares y referidos.
-Es difícil cambiar de camino-dice convencida.
La experiencia siempre ha sido un factor muy determinante en las ceremonias espirituales, y eso lo calibra todo buen religioso. Reconocer qué espíritu es el que se estuviera manifestando, lo cual es vital para una buena comunicación. Una ceremonia espiritual que se salga de las manos, puede llegar al caos y causar que el espíritu que posee agreda a los presentes, o también podrían agredirse en entre ellos mismos
El instinto de María se ha desarrollado a tal punto, que puede comunicarse con los espíritus en las situaciones más inusitadas, por ejemplo caminando por una vereda y le dicen que cambie de camino para prevenirla de algo peligroso.
Ha consultado a personas que tienen santo hecho, pero que no se han dado a la tarea de atesorar el conocimiento.
Hacerse santo porque sí, no le ha constituido a nadie que, como por arte de magia, obtiene el don. Todo es desarrollo personal. Es como graduarse en la universidad en el turno matutino: no se tiene la experiencia ni la aplicación práctica, sólo el título. Y eso se adquiere a través de la enseñanza de los mayores de la religión (los que te preceden y ya han recorrido el camino), estudiando (leyendo) y evolucionando espiritualmente con buenas acciones.
El ser religioso ha derivado en un estatus, donde se han creado cofradías que tienen poder en nuestro entorno nacional y se reconocen unos a otros como practicantes.
Por otro lado, así como han existido y existen religiosos honestos y transparentes, hay también una serie de individuos que son inescrupulosos que engañan, estafan, seducen, coaccionan y embrujan a quien tenga la mala fortuna de caer en sus manos.
Otros han decidido ser los protectores espirituales de los capos que se meten a religiosos para tener una protección adicional con el propósito de realizar impunemente sus fechorías.
En conclusión, esto que para unos es una religión, para otros ha sido la forma de hacer negocios y salirse con la suya.
Nota de la autora: Los conceptos esbozados son producto de una entrevista con una persona que tuvo vivencias en el entorno descrito y es su opinión personal. Su verdadero nombre, por razones obvias, no ha sido mencionado.
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