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OPINIÓN

 

TENED POR TEMPLO EL UNIVERSO, POR IMAGEN A DIOS, POR ALTAR VUESTROS CORAZONES Y POR SACERDOTE...

Por Mallela V. Pérez Palomino

“Tened por templo el universo, por imagen a Dios, por altar vuestros corazones y por sacerdote, la conciencia”.

El Doctor Sabino Antonio Luna, médico siquiatra de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, pertenece a la Orden Espírita y con la frase anterior nos aclara la filosofía que es parte de su vida. Pero también es enfático al señalar que “nadie puede salvarse solo, porque fuera de la caridad no hay salvación”.

El Primer Congreso Espírita Panameño, se realiza en nuestro país los días 9 y 10 del mes de febrero, con exponentes renombrados de esta corriente, como el Doctor Divaldo Pereira Franco, el físico José Raúl Teixeira y el propio Dr. Luna y con gran asistencia de seguidores.

Y es que llama poderosamente la atención cuando el Doctor Luna nos habla de la fe razonada, para lo cual nos refiere a la historia.

Hypolito León Denizar Rivail ( Allan Kardec ), establece que, filosóficamente la doctrina espirita se encuadra dentro de un sistema que muestra por primera vez en la historia de la humanidad la inmortalidad del alma con metodología positivista, es decir, que respeta procedimientos de ciencia y nos trae a colación a Augusto Comte, filósofo francés.

Se refiere el Doctor Luna a esa “fe inquebrantable que puede mirar frente a frente a la razón”.

Los logros en materia social del movimiento espírita en nuestro país como en otros países vecinos, está tomando gran relevancia, pero en esto nuestro entrevistado es autocrítico, porque considera que, a nivel mundial, los espíritas deberían hacer mucho más por los necesitados.

No ha sido parte de sus comentarios, pero investigamos que, entre otras actividades, es fundador de una organización para ayudar a los enfermos oncológicos en su país natal.

Trasluce en sus palabras la dedicación al sendero legado por Jesús: “Allí donde hayan dos o más reunidos en mi nombre, estaré Yo”, cita el conferencista. “Ese Cristo Redivivo que debe guiar nuestro actuar”.

Kardec dice que el espiritismo es “la ciencia que define los espíritus, origen destino y relaciones con el mundo corporal”. Sus principios: la existencia de Dios, del alma, supervivencia del alma después de la muerte del cuerpo físico, comunicabilidad, la reencarnación, la pluralidad de mundos habitados, ley de causa y efecto (semejante al karma oriental), la ley del progreso y la ley de justicia, amor y caridad.

“La corriente espírita no tiene poder socialmente institucionalizado, castas o categorías sacerdotales, ni rituales”, afirma.

Nuestra inquietud de que tantos facultativos estén involucrados en un movimiento espírita, tiene por respuesta que “la propuesta espírita es revolucionaria porque va dirigida a la conquista de nuestra propia plenitud y capacidad, porque aún cuando sea posible alcanzar la curación, siempre será deseable apuntar a la sanación”.

¿Qué hace un siquiatra metido en esto de lo espiritual? Nos recuerda que los ejes del siquismo son el Self y el Ego, y menciona que las inteligencias emocional e intelectual son supervisadas por la inteligencia espiritual. Esto es importantísimo para el manejo de las emociones de los pacientes.

Interrogamos sobre la reacción que desatan en algunas congregaciones las creencias y filosofía espírita y el Doctor Luna dice respetar todas las corrientes, siempre y cuando esas mismas iglesias no se fundamenten en “ la letra que mata y se hayan olvidado del espíritu que vivifica”.

Publicado en el Colectivo Panamá Profundo el 22 de febrero de 2007.

El material literario de los artículos publicados en este sitio son propiedad intelectual de la autora y sus propósitos son informativos, formativos, educativos y sin fines de lucro. Si se publicaran deberán hacerse con los mismos fines haciendo referencia a la fuente y poniendo el enlace correspondiente.

 
 
 

ESTADO DE DERECHO

Por Mallela V. Pérez Palomino

“Vivimos en un estado de derecho”: este es el estribillo de aquellos que se sienten convenientemente apoyados por el sistema, los que creen en el mismo, los ilusos que aún no han perdido la fe, los obcecados que insisten en seguir batallando pues no les queda otra, y también aquellos que por ser quienes son, el sistema les trata bien.

Yo diría más bien, que los ciudadanos comunes sobrevivimos en un estado de derecho.

El derecho es aquello que por antonomasia nos merecemos. También lo que lleva rumbo recto, íntegro, virtuoso, moral, decente, cabal, escrupuloso, irreprochable, probo, estricto…derecho. Y deriva de allí su nombre.

El derecho, según el diccionario, está conformado por las leyes, preceptos y reglas a las que están sometidos los seres humanos en su vida social. También es el estudio y aplicación de esos preceptos o leyes. Y viéndolo de manera práctica, su aplicación implica lo que llamamos justicia.

Surge el derecho como ser de luz, cual quintaesencia y en su trayectoria por los despachos es acorralado entre pupitres y papeles amarillentos. Inicia su proceso deformatorio cuando es violado y vejado infinidad de veces, humillado y confinado en la fría y polvorienta penumbra de gavetas olvidadas.

El derecho en nuestro país es antojadizamente curvo, oblongo, flexible. Se estira, se encoge, se moldea como masa de hojaldre, según las más caprichosas inclinaciones o intereses del que lo interpreta y de hecho lo manipula.

Existen quienes se desgastan ejerciendo el derecho, visitando despachos judiciales, leyendo y releyendo copiosos expedientes, esculcando tableros de edictos, amaneciendo en la redacción de escritos, consultando códigos, etc..Buscan inspiración en la trayectoria de supervivencia de aquellos que, agitándose en la camisa de fuerza de la pirámide de Kelsen, muestran liderazgo en la brega jurídica de un sistema por demás, moroso, corrupto, colapsado.

¡Wao, ese tipo sí que es un tigre!, parecen expresar admirados los pupilos de la carrera de leyes, al ver los logros de algunos jurisprudentes expertos muy a pesar de las limitaciones del sistema, cuando sacan cual conejo del sombrero, alguna legislación olvidada en el quehacer de derogar o subrogar o ¡qué caray!

Así justifica algún despacho legal la paliza presidencial a los envenenados con dietilenglycol.

Y es que el derecho parece haberse convertido en un fenómeno contorsionista circense que hace las delicias de los auditorios mientras se cimbrea de un lado para otro ante la admiración de las masas, que talvez en ese momento cimero, no evalúan o proyectan el resultado práctico de tales acrobacias. Transformado en un ser metamórfico que se exhibe como monstruo de feria.

Se vislumbra antes que derecho, al revés, cuando es sacado a pasear, cadena al cuello, y mira hacia otro lado en el preciso momento que el poder político se enseñorea golpeando y persiguiendo campesinos y pueblos indígenas para favorecer al capital extranjero o cuando se perfora por la espalda a un líder obrero, arrancándole de esa forma la existencia.

¡No hay derecho!-pensamos. Mientras, es llevado ante cámaras y micrófonos por portadores endiosados que dejan anonadado al auditorio con disertaciones que llenan el ambiente de alegorías decoradas con términos rimbombantes y altisonantes que el perceptor común no maneja ni tampoco entiende.

¡Oh…, cuánta sapiencia! Parecen decir quienes se dejan obnubilar por la retórica y seguramente no manejan el arsenal discursivo.

El derecho…acelerado, eficaz y ágil para poner tras las rejas al hijo de la cocinera; demorado, perezoso y timorato para ir a buscar a los de cuello blanco que validan la apertura de cuentas bancarias a un cartel de narcolavado.

Eficiente, dinámico y diligente para perseguir dirigentes, obreros, manifestantes y todo aquel que tenga el atrevimiento de cuestionar al sistema; burocrático, exánime y estratégicamente adormilado para desarrollar las experticias que develen la muerte de algún investigador aparentemente envenenado o a los verdaderos responsables de un autobús incinerado.

Acucioso, veloz y expedito para armar expedientes que criminalizan la protesta social; apático, holgazán, calmoso y benévolo cuando se encarga de sancionar a inversionistas contaminantes de aguas y devastadores de los ecosistemas.

Solícito, cumplidor y laborioso para montar las piezas de una supuesta conspiración que subvertiría el orden público y vincular en ella a algún dirigente sindical; cachazudo, imperturbable y hasta imbécil en el estudio de los procesos que tocan a encumbrados observadores del fatal vuelo de una chica desde un piso diecisiete, o de la otra que atropelló a una madre y su hijo con lujoso automóvil dándose luego a la fuga.

Y, absolutamente todo con la conveniencia de términos y plazos: primos lejanos de la mismísima táctica dilatoria y compadres del silencio administrativo.

El derecho, entidad que toca lo que encuentra en su recorrido, y así también, una vez retorcida, socava el todo de la vida, el todo del todo de una nación. Como la bola en la maquinilla cantinera de jugar béisbol, que pega en todos lados y luego se precipita en su abismo: el negro hoyo del aquí no ha pasado nada.

Palpa impúdicamente los sensores de la sociedad cuando niega la justicia social, actúa lisonjera y permisivamente cuando le da espaldarazo al abuso laboral de las cúpulas económicas. Maniata con nudo codificado la democracia cual perro a la pata de una mesa, y mientras, sobre ella se remunera el protagonismo a los partidos políticos.

Hace ensayadas reverencias ante la vocinglería de quienes se convierten en sus porristas durante cada enrevesado trayecto plagado de canonjías.

Ya convertido en algo asqueroso que no es nada, repta y deambula cual espectral figura al compás de sinfonía de espanto.

Sus enormes fauces húmedas, malolientes y viscosas se abren lenta y desmesuradamente para dejar salir, como en la saga de Alien, a otro bicho igual, aunque más pequeño.

Aquel ente gestado durante la odisea del maltrato surge cual alumbramiento de letra muerta: ¡ eh, allí la pretendida justicia!

P.S.: A aquellos que corean el estado de derecho, ¿se habrán preguntado alguna vez sobre el derecho del estado, de ese estado que conformamos todos y que debe velar por las mayorías…?

Publicado en el Colectivo Panamá Profundo el 9 de abril de 2008.


El material literario de los artículos publicados en este sitio son propiedad intelectual de la autora y sus propósitos son informativos, formativos, educativos y sin fines de lucro. Si se publicaran deberán hacerse con los mismos fines haciendo referencia a la fuente y poniendo el enlace correspondiente.


 
 
 

SER O NO SER: ¿DIOS EXISTE O NO?

por Mallela V. Pérez Palomino

De vez en cuando, se hace necesario refrescar la pluma, mientras tras bambalinas se añejan otras posibles alternativas.

Y me acomete la musa al observar el encendido debate que logra un connotado galeno articulista con sus letras cuestionadoras de la existencia o no de Dios.

Debatir, este es un éxito que pocos comunicadores pueden anotarse, pues como docente siempre induzco y refuerzo (al menos eso creo) esa noble iniciativa en los estudiantes, quienes en algunos casos no se animan.

Por supuesto, esto es propio de un selecto grupo convencido que los pupilos deben tener su punto de vista personal, que es necesario hacerlos mirar a través de un prisma mejorado a base de las opiniones de los compañeros de aula y esencialmente, que no repitan como papagayos lo que el profesor les dice que deben pensar.

En medio del fuego cruzado entre creyentes y no creyentes, sonrío para mis adentros y siento pena por aquellos que plantean una ofensiva casi irracional con ideas que podríamos llamar fundamentalistas, como si Dios necesitara que algún mortal lo defendiera. O sea que no se sienten abogados del Diablo, sino todo lo contrario: abogados de Dios (aclaro para los malpensados).

También me hacen echarme hacia atrás en mi asiento los otros que arremeten contra las creencias religiosas con un impulso fiero, casi bestial, como si atacar a Dios solucionara los problemas de la humanidad. Conozco a un soberbio sujeto al cual le repito cuanto puedo: Dios no necesita que creas en él para existir. Y confieso que mi redundancia es de mala fe.

A través de charlas con amigos y conocidos, escucho con sacrosanta paciencia (que no es mi fuerte) diversidad de posturas referentes al tema: ortodoxas, abiertas, muy filosóficas, categóricas, etc. Algunos confunden la creencia en una fuerza superior con las iglesias o religiones. Otros tienen muy clara la diferencia.

A pesar de la dictadura mediática, las pinchaduras telefónicas, los cookies espías, censores cibernéticos, seguimientos y otras hierbas, considero que aún podemos expresar nuestro parecer y es edificante. Como reza un popular adagio “dos cabezas piensan más que una”.

Creo en la existencia de un ser superior, pero esto no se constituye en atadura frente a la incesante búsqueda de la praxis. Estoy segura de la influencia que en mi educación primera tuvo la amistad de un cura jesuita, luego convertido en mentor.

Este personaje que, bajo las miradas inquisidoras de las beatas pueblerinas, termina la eucaristía y abandona la sotana como si le quemara el cuerpo. Luego, ataviado con pantalones diablo fuerte y franela se desplaza a trabajar con la comunidad. Aún recuerdo aquel italiano malhablado que en el calor del trajín no charla, sino que grita y gesticula. Con el tiempo uno se acostumbra. Estos italianos…

Nunca niega la ciencia, al contrario, su comportamiento rigurosamente científico me hace dudar de su estatura espiritual (en realidad la duda no sólo era por su curiosidad científica; sus intemperancias en idioma italiano, también resultan de valiosa apoyo a mis incertidumbres).

Pietro, un ser algo irreverente (debo admitir que bastante irreverente) para las costumbres de su propia Iglesia, se reviste de paciencia para enfrentar las mentalidades y poses de los grandes personajes que el papel de cura de pueblo le impone.

Todo lo observo desde mi óptica infantil inexperta, pero no por eso menos detallista. Observación, simple observación : uno de los mandamientos del clérigo como lección de vida.

Investigar, siempre investigar : otra máxima del sacerdote jesuita que se convierte en mi Padrenuestro. Llama la atención el hecho que sus enseñanzas discurren en tiempos en que preguntar por qué es igual a pecado mortal, tal cual la época del oscurantismo.

Para saber qué es un árbol, tienes que ver uno , otra sentencia del religioso. Y después lo que menos se espera:

-Entonces ¿cómo saber qué es Dios, si no lo veo?-.

Deja de lado momentáneamente sus menesteres, me mira y contesta:

-Nunca lo había enfocado así-.

La existencia o no de Dios, una temática intocable en mi pueblo, al menos en público.

Gabriel García Márquez expresa: “ Me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como que no existe”.

René Descartes, filósofo, matemático e inventor de la geometría analítica acota: “La existencia de Dios es más cierta que todos los teoremas de la geometría”.

Recordemos por un momento la “Teoría de todas las cosas” (1) de Albert Einstein y la variable del observador que la formule en las diferentes ciencias. “Dios no juega a los dados” decía el científico y nos preguntamos, ¿realmente todo es predecible? ¿Desvariaba acaso?

En otro enfoque, el gran escritor, ensayista y filósofo libanés Gibram Khalil Gibram, cuenta que un día un perro observa en una esquina un tumulto de gatos reunidos en torno de un gato enorme, que predicaba:

- Orad, compañeros, orad, que si oráis con fe, del cielo caerá lluvia de ratones-.

El perro sigue displicente su camino murmurando:

- ¡Qué novedad! Todos sabemos que si oramos, del cielo lo que caerá serán huesos-.

Cuestión de fe, apreciados lectores.

Y siguiendo con la esencia de la polémica, narro una anécdota personal.

En medio de rica conversa que sostengo con un gran amigo, despierto a la realidad de su ateísmo.

Extraña e incómoda por no captar antes ese detalle en alguien tan importante durante más de veinte años: una persona que, con todos reitera sus generosas acciones y que luce esa actitud relajada de quien no abriga esperanza alguna de agradecimiento o retribución.

Considerado por todos como un tipazo, incluyéndome, se hace inevitable que me asalte la pensadera y a la postre, como colofón, creo fehacientemente que sus buenos sentimientos son culpables de nublar mi perspectiva de él.

No exhibe su etiqueta de ateo y se la pasa practicando la filantropía. Eso me dice que, más que el temor al supuesto castigo por malas acciones que envíe un ser superior, su esencia es pura y rompe así las estructuras convencionales del pensamiento.

En una ocasión, nuestra charla profunda salpicada de buen humor, deriva a un punto en el cual él confiesa algo insólito y dice, al observarme incrédula:

-Créeme, te lo digo con propiedad-.

Haciendo aspavientos le pido que jure la veracidad de la aseveración, cuando en segundos mi memoria se tropieza con la remembranza de su naturaleza.

Me adelanto:

-¡Verdad que eres ateo!-.

Y contesta con aquella mezcla suya de flemática solemnidad y desfachatez:

-¡Sí lo soy, gracias a Dios!-.

¿Ironía? ¿Sarcasmo? ¿Verdad?

La profundidad de aquella reflexión aún hoy es objeto de mi meditación.

Quizás hace rato ha llegado el momento de no hacer tanta alharaca teorizando sobre la existencia o no de Dios. Talvez simplemente las obras, las acciones concretas tienen que demostrar la solidaridad con los más desprotegidos y expoliados.

Es posible que las energías y recursos malgastados en rituales encíclicos y boatos litúrgicos sea mejor canalizarlos hacia los planes de ayuda a los más necesitados, a los ya hartos de pronunciamientos y vacíos de cumplimientos; en lugar de convocar la caridad de otros que no tienen las riquezas apostólicas ni tampoco el poder.

Acaso la materialización de esta disciplina tiene la inspiración en la eterna presencia de un hombre de carne y hueso llamado Jesús que no es parte de ningún colegio cardenalicio ni se regodea en los privilegios del abolengo eclesial.

“Por sus actos los conoceréis”.

Y usted, amable lector, ¿cree o no cree?

El material literario de los artículos publicados en este sitio son propiedad intelectual de la autora y sus propósitos son informativos, formativos, educativos y sin fines de lucro. Si se publicaran deberán hacerse con los mismos fines haciendo referencia a la fuente y poniendo el enlace correspondiente.



(1) http://es.wikiquote.org/wiki/Albert_Einstein ; http://www.google.com/search?q=cache:CjErvL_hwOgJ:halweb.uc3m.es/esp/Personal/personas/dcasado/

esp/esp_files/biograEinstein.pdf+albert+einstein+teoria+de+todas+las+

cosas&hl=es&ct=clnk&cd=20

Publicado en el Colectivo Kaos en la Red el 9 de diciembre de 2007.
 
 
 

ESTADO CRÍTICO

ESTADO CRÍTICO

Mallela V. Pérez Palomino

Es historia de gran parte de la América democrática,que los pueblos elijan a sus gobernantes, de una dualidad de opciones. La llamada alternabilidad del poder se caracteriza por ser un proceso en el cual se involucran dos grupos de políticos que, en un período están en el gobierno y en el otro, en la oposición.

Los políticos se aprovechan de este sistema, poniendo de relieve el desgaste que sufre aquella subclase que ostenta el poder; criticando las medidas adoptadas o dejadas de adoptar. Así, consolidan las probabilidades de llevarse el triunfo en las urnas en el siguiente torneo electoral. En la jerga política esto se llama capitalizar el descontento .

Sin el ánimo de parecer socióloga o sicóloga, ahora que pareciera ser la época en que sólo opinan los técnicos; podría detallar que el perfil del ciudadano común de nuestro país, en lo referente a cultura política (electoral) es o puede ser, cualquiera de los siguientes:

  1. Pertenece a un partido político porque es tradición familiar ser parte de un colectivo,
  2. Pertenece a un partido político, porque alguien le dijo que era la forma de ser nombrado en el gobierno,
  3. No pertenece a ningún partido político, porque no creen en éstos,
  4. No pertenece a ningún partido político, porque según sus propias palabras es apolítico.

Estas mismas clasificaciones a la hora de votar, ostentan indistintamente, las conductas abajo descritas:

  1. Siguen la línea del partido (disciplina ante todo),
  2. Le da el voto al que le prometió el puesto para él o el hijo o la esposa, etc.(o tomarlo en cuenta en los negocios ),
  3. Le da el voto a fulano, a pesar de ser corrupto, porque por lo menos sí ha hecho algo por la comunidad,
  4. Vota por el primero que se adelantó a solicitarle el voto y se comprometió con él porque lo conoce hace tiempo,
  5. Vota por el que a última hora le parece, aunque aceptó todo lo que le obsequiaron los demás candidatos (transporte al centro de votación incluido),
  6. Vota por el que hace un buen planteamiento para mejorar la cosa (lástima que esta sea la elección de la minoría),
  7. No vota.

Mucho más estratégicas en su actuar, las clases adineradas, aprovechan este rejuego de quítate tú pa’ poneme yo, para colocar a parte de su familia en un lado y también en el otro, de tal suerte que no se vean afectados sus intereses, gobierne quien gobierne. Sinceramente, a esto no sé cómo se le llama.

Así, la democracia se constituye en una apariencia de libre expresión del pensamiento y una fiesta electoral, en la cual se ve la forma, pero no el fondo del asunto. La política, que no es otra cosa que administrar el estado, (no política partidista), soslaya su desempeño, ya que se tiene que fundamentar en planes estratégicos de estado, un estado que tiene que responder al pago real de la deuda social; y no es ningún secreto que no lo hace. Ahora, esto no significa que no lo intente, pero hay intentos y hay intentos.

Las propiedades de consulta popular, transparencia, rendición de cuentas y democracia participativa no es la propugna de nuestros procesos administrativos, legislativos y judiciales, puesto que, una vez los elegidos toman posesión de sus cargos, se niegan a escuchar críticas y recomendaciones, con el argumento que fueron escogidos por el voto popular para manejar el país: el famoso cheque en blanco .

Los planes de gobierno son cuadernillos que, durante la época electoral, se insertan dentro de los periódicos para crear la percepción de que se tienen intenciones de trabajar, pero que adolecen de un fundamento jurídico para compararlos con la realidad, una vez transcurre el tiempo gobernante. Está demás decir (pero lo digo) que dichos pasquines tampoco permiten respaldar un reclamo popular demandando a los autores de las letras muertas .

Grandes sumas de dinero son invertidas en la propaganda político-partidista, y los medios disfrutan a su manera de la fiesta electoral. Y el gran ausente en esta plusvalía es precisamente el grueso de ese estado, ya que, posteriormente, por estos gastos se pasará la factura y la pagarán los fondos públicos.

En medio de la decadencia del sistema democrático, crece el surgimiento de las llamadas terceras fuerzas, que refrescan el panorama anacrónico de la escogencia de dirigentes de los estados.

Ejemplos tristes del tercerismo, como el caso de Fujimori en Perú, llevan a pensar que es talvez, la ideología la que pudiera detentar la solución de los problemas sociales para nuestras naciones, mas no los individuos. No es ningún secreto que las ideas por sí solas no se concretan y los espíritus no pueden gobernar.

Cuba, que desde 1959, fecha en que triunfó la revolución en esa latitud, ha mantenido un gobierno totalitario en donde Fidel Castro ha sido el eje de poder (hasta el traspaso a su hermano Raúl, por motivos de salud) y las convocatorias a elecciones no pasaron de ser una faena más del unipartidismo. No obstante, los aspectos que tienen que ver con la problemática social, son parte importante en la agenda gubernamental y hay que decirlo; porque es bueno poder decirlo.

Ante la disolución de la Unión Soviética con el fenómeno de la perestroika y los efectos que, en la economía cubana dejan las políticas de los Estados Unidos de Norteamérica pro bloqueo, el gobierno de Cuba se abre a la inversión en la actividad turística, lo que en inicio, fuera una tímida apertura o experimento. De esta forma se introduce una cuña de capitalismo dentro del sistema cubano. De esta operación cuña podríamos dar varios ejemplos, pero nos faltaría espacio.

Por otra parte, vemos el caso del gobierno de Brasil (Lula Da Silva), hoy reelecto, cuyo partido surgió de las organizaciones sindicales y llegó al poder; variando de esta forma el esquema político tradicional.

No obstante, el gobierno brasileño se ha visto en la necesidad de hacer ajustes sobre la marcha, en su plan económico, de cara a sobrevivir con los parámetros del mundo globalizado y esto incluye los planes de regionalización.

No en vano un gran amigo describe a la globalización como “el ensanchamiento y la profundización de la brecha entre ricos y pobres”. Todo esto a pesar de que es acérrimo capitalista; pero el escenario global lo encuentra como propietario de una pequeña empresa. Definitivamente que “la vida te da sorpresas”.

Volviendo al tema, citemos también a Chile, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Venezuela, Paraguay y Uruguay. Llámese socialismo, bolivarianismo o cualquiera otro sustantivo, las nuevas corrientes esperanzadoras que toman los pueblos al momento de emitir su voto, obedece a ese desencanto que sufren los electores cuando, período tras período electoral, la clase gobernante pasa a servir a los intereses creados sin poner coto a los actos de corrupción y sacando a relucir olímpicamente la agenda oculta.

La estrategia que recurriera Napoleón Bonaparte con sus tropas, es materia de estudio por parte de quienes se interesan en las ciencias administrativas. A través de esta metodología él o sus rangos designados, explican con pelos y señas a los soldados lo planificado y así, cada uno toma conocimiento de la importancia del papel que desempeñarían dentro del contexto. Además, pueden exponer sus inquietudes o interrogantes sobre el particular.

Con esta política, el corso triunfador de innumerables batallas, hace de su país un imperio. Luego, en su papel de gobernante, su fortaleza inicia la caída libre al coronarse emperador y alejarse de la administración, encerrándose en compañía de su emperatriz en una torre de marfil, desde donde no admitiría disentimientos.

Así lo veo yo, que no soy técnica, sólo ciudadana.

Publicado en el Colectivo Panamá Profundo el 22 de febrero de 2007. Este escrito ha sido actualizado.

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