TEMÁTICA PRITTY

ARTÍCULOS QUE ILUSTRAN TEMAS DE ACTUALIDAD

MUJER

 

NO HAY AMOR MÁS GRANDE

Por Mallela V. Pérez Palomino

En medio de la noche, despertaron asustadas por ruidos que parecían detonaciones.

El teléfono no paraba de repicar.

-Aló-contestó María.

-Oye, despierten, que nos invadieron los gringos-le dijo una voz amiga desde el otro lado de la línea-recojan agua, por si acaso-.

La mujer sintió que un escalofrío le recorrió el cuerpo corrió a abrazar a su hija de cinco años. Sólo ellas dos moraban el apartamento, desde su divorcio, y ahora tenía mucho miedo de lo que iba a pasar. Los bombazos continuaban cada vez más cerca.

No había tenido tiempo de hacer el supermercado, debido a que tenía que trabajar sobretiempo en época navideña. Su alacena estaba vacía.

Las transmisiones de Radio Nacional fueron interrumpidas luego que quienes estaban hablando, anunciaron que les habían bombardeado.

En cuanto amaneció, se asomó al balcón a ver qué sucedía. Su vecino Ramón Cortés dijo: “El país está conmocionado. Las tropas gringas han invadido los sitios estratégicos y los medios de comunicación fueron acallados”.

No había pasado mucho tiempo, cuando una multitud pasaba entre los edificios cargando cuanta cosa en carritos de supermercado.

-Están saqueando-le gritó la vecina del frente.

De repente, se presentaron dos tanquetas y sus ocupantes, armas en mano, entraron a la fuerza en un apartamento vecino, destrozaron todo el mobiliario. Tanta violencia, dejó conmocionadas a María y a su hija.

Manuel, el esposo de la vecina, le explicó que la gente estaba acusando a los perredistas de tener armas escondidas para hacerles pasar el susto.

María no pudo pegar los ojos durante tres días. Todo el vecindario sabía que ella pertenecía al PRD, y aunque siempre fue respetuosa con todos, “caras vemos, corazones no sabemos”, pensó.

Cuando la Cruzada Civilista llevó a la apoteosis sus jornadas de protesta, este barrio era uno de los que más participaba. A las doce del mediodía y a las seis de la tarde las pailas ocupaban el espacio aéreo más allá de toda imaginación.

No le extrañaría que la señalaran como tenedora de armas, aunque nada más lejos de la verdad.

Comenzaban a escasearle los alimentos. No había transporte público. No se atrevía a dejar la niña sola para procurar alimentos, ni a llevársela.

Circulaban rumores de que los batalloneros estaban robando y que los gringos estaban matando gente inocente.

-Dios mío-pensaba María-¿qué será de mi mamá? Y ni siquiera tiene teléfono-.

Algunos vecinos, a los cuales sólo conocía de vista, se acercaron a su puerta a preguntarle que si se le ofrecía algo y ella les contestó que les avisaría. Le dio qué pensar que esas personas tenían más prole y sin embargo, fueran solidarios con ellas.

El comisariato de la china fue asaltado una tarde por unos sujetos armados, y prácticamente se terminó la posibilidad de conseguir alimentos.

A María se le llenaron los ojos de lágrimas, mientras narraba que oyó unos golpes en su puerta y una voz conocida la sobresaltó:

-¡Carajo, abran la puerta!-.

“Era mi madre, que con sus sesenta y un años, caminó desde Pedregal hasta Campo Limberg, llevando en sus hombros una mochila llena de alimentos, porque sabía que su hija y su nieta podían estar pasando trabajo”.

FIN.

 
 
 

EL DIA DE LAS MARIPOSAS

Por considerarlo de vital importancia, hemos publicado este artículo referente a la conmemoración del 25 de noviembre.

EL DÍA DE LAS MARIPOSAS…

Correo Tortuga/Insurrectasypunto

http://www.kaosenlared.net/noticia/el-dia-de-las-mariposas

Un hombre viola a una mujer, eso es violencia. Una mujer gana menos que un hombre en el mismo puesto de trabajo, eso es violencia. Un adolescente maltrata a su novia, eso es violencia. Un grupo de amigos le grita cosas a una mujer solo para demostrar su “hombría”, eso es violencia. Un marido obliga a su mujer a prostituirse, eso es violencia. Un hombre cree que “su” mujer es “su” objeto, eso es violencia. Y todo eso es responsabilidad nuestra. De todos y todas.

Cada 25 de noviembre se celebra en todo el mundo el “Día de la no violencia contra la mujer”. Esa fecha conmemora el asesinato de las tres hermanas Mirabal, el 25 de noviembre de 1960, militantes opositoras a la dictadura que ejerció, por más de 30 años, Leónidas Trujillo en la República Dominicana.

Según la “Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer”, emitida el 20 de diciembre de 1993, “se entiende por violencia contra la mujer a todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

Una travesti golpeada por un policía; un marido o hijo que esperan, naturalmente, que su esposa o madre les prepare la comida; un hombre o, por qué no, una mujer que llama “puta” a una chica por ejercer libremente su sexualidad, son hechos que se repiten diariamente y poco se cuestionan. A pesar de que se condena a un violador casi unánimemente, a diario se reproducen este tipo de situaciones de violencia que pasan desapercibidas, que son capilares y que van construyendo y legitimando actitudes violentas. Por consiguiente, aunque sea un punto central, la violencia contra la mujer no terminará con las violaciones, si no el día que entre todos y todas construyamos relaciones de igualdad y respeto entre (todos) los géneros.

El artículo 2° de la declaración mencionada anteriormente plantea qué es violencia sobre la mujer: la violencia física, sexual y psicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina, la violencia relacionada con la explotación; la violencia física, sexual y psicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales, la trata de mujeres y la prostitución forzada y la violencia física, sexual y psicológica ejecutada o tolerada por el Estado.

Violencia sexual, cifras que alarman.

En el caso puntual de la violencia sexual hay una necesidad de entenderla no sólo como un ataque, sino a la integridad del ser humano. Debe pensárselo como un problema personal pero también eminentemente social, ya que atenta contra la libertad de la persona. “Además, fortalece el estereotipo y desequilibrio cultural del "hombre" productor (dominante) y de la mujer "reproductora" (sumisa), reduciendo a la mujer a objeto sexual y negándole el derecho de actuar en espacios considerados masculinos y, al mismo tiempo, absolviendo a los hombres de una mayor responsabilidad en el ámbito de la reproducción”, plantea María José Lubertino en un artículo publicado en el Instituto Social y político de la mujer (“Si molesta es acoso”, 26/03/02.

En la Argentina, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 5 niños o niñas es abusado por un familiar de confianza antes de los 5 años. De esa cifra el 87% de los casos son niñas y el 5,6 % de las adolescentes se iniciaron sexualmente por la fuerza.

“El acoso sexual viola derechos sexuales básicos como el derecho a la libertad sexual (la posibilidad de los individuos de expresar su potencial sexual, libres de coerción, explotación o abuso en cualquier tiempo y situaciones de la vida) y el derecho a la autonomía sexual, integridad sexual y seguridad del cuerpo sexual, lo que incluye el control y el placer de nuestros cuerpos libres de violencia de cualquier tipo”, agrega, en el mismo artículo, María José Lubertino.

Pero también es parte del acoso sexual la violencia que muchas veces el imaginario social vuelca sobre la mujer violada. Frases como “un poco de culpa la mujer también tiene” o “¿para qué sale vestida así, quiere que la violen?” son frecuentemente escuchadas y reproducen una lógica que, en muchos casos, parecería justificar un acoso.

Por otro lado, la violencia contra la mujer es doble cuando es pobre. Un aborto en una cocina es un acto de violencia de toda la sociedad contra una mujer. El problema no es si un niño o no niño vive o muere (los abortos se siguen haciendo igual sin importar esa discusión) sino que siempre las que se mueren son mujeres pobres. Las excluidas son doblemente excluidas, por pobres y por mujeres.

Actualmente, también sobre cifras de la OMS, en la Argentina se estima que se realizan más de 500.000 abortos al año frente a unos 700.000 nacimientos. El aborto es la primer causa de mortalidad materna. Una de cada tres muertes es producto de abortos mal practicados, mientras que los abortos realizados en condiciones adecuadas casi no conllevan riesgo para la paciente.

El caso de Romina Tejerina da cuenta de esta situación. Romina fue violada y quedó embarazada. Durante siete meses ocultó su embarazo e intento abortar con métodos caseros. Luego, parió sola en el baño de su casa y presa de stress post-traumático hirió mortalmente a la recién nacida. Hoy, Romina se encuentra detenida en el penal de mujeres de Jujuy. Actualmente, son muchas las mujeres que deciden abortar, sin embargo el derecho a ejercerlo es de aquellas que cuentan con los recursos económicos para que su vida no corra riesgos. La violencia sexual es también violencia económica y mientras no se garantice el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, seguirán habiendo abortos. La posibilidad de sobrevivir a los abortos clandestinos será garantizada únicamente por el dinero y no por quién debe hacerlo: el Estado.

¿Por qué el 25?, ¿por qué muchos 25?

En el Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que se llevó a cabo en Bogotá en 1981, se acordó esta fecha como forma de rendir homenaje a tres hermanas Dominicanas: Minerva, Patria y María Teresa Mirabal.

Conocidas y representadas como “las Mariposas”, nombre secreto de Minerva en sus actividades políticas clandestinas en contra de la tiranía de Trujillo, se convirtieron en un símbolo de la resistencia popular y feminista. El 25 de noviembre de 1960 Minerva y María Teresa fueron a visitar a sus esposos a la cárcel, en compañía de su hermana Patria. Miembros de la policía secreta de Trujillo las interceptaron en un lugar solitario del camino. Cubiertas de sangre, destrozadas a golpes, estranguladas, fueron puestas nuevamente en el vehículo en el que viajaban y arrojadas a un precipicio, con la finalidad de simular un accidente. La noticia de estos asesinatos conmovió y escandalizó a la nación dominicana e impulsaron el movimiento anti-trujillo. Finalmente éste fue asesinado en 1961 y su régimen cayó poco después.

Las mariposas representan la lucha de cada una de las mujeres, de todos y todas los que luchan, sean gays, lesbianas, transgénero, travestis o transexuales. Son también cada una de las violadas, presas o desaparecidas en la Argentina. Son y fueron nuestras compañeras y en ellas está nuestro deseo de construir una sociedad con diversidad de iguales, sin violaciones pero también sin maridos que manden a lavar los platos a sus esposas. Son todas mariposas, son nuestras mariposas.

(Para más información sobre la historia de las Hermanas Mirabal se puede leer el libro de Julia Álvarez, En el tiempo de las mariposas, Atlántida, 1994) Este 25-11 y siempre soy otra vos...

ILL DA QUESH

(Las mayas dicen soy otra tú)

Soy...

María Soledad, violada y muerta en Catamarca...

Teresa Rodríguez, muerta en un piquete...

Romina Tejerina, presa y recluida en Jujuy...

Claudia Sosa, presa en Mendoza...

Soy...

violada por Hoyos en Salta,

Leyla y Patricia violadas y asesinadas en Santiago del Estero,

Soy...

las chicas asesinadas en Mar del Plata, (hace años)...

la trabajadora violada en el ANSES...

las niñas violadas en el Congreso...

Johana secuestrada y agredida en un hospital...

Soy...

Marita, Vanesa, Lidia, y tantas secuestradas para el tráfico de mujeres y la prostitución en La Rioja, Tucumán, Córdoba, Río Gallegos...

abusada por los curas en todo el país...

una originaria en el Norte, con un nombre inventado y _ prisionera para votar...

una originaria desterrada de su lugar,

Soy....

una desnutrida muerta en los hospitales

Soy...

una hambrienta en un piquete mundial

una negra en el mundo

una africana sin clítoris,

una musulmana, que pueden lapidar

una moribunda en coma cuatro por un aborto séptico _ (custodiada por la policía)...

una mujer estéril y presa por un aborto séptico

una muerta por aborto séptico

una abusada y golpeada por mi compañero, padre, tío, padrastro, extraño etc.

Soy una muerta por los mismos,

soy insultada y descalificada por mi/s compañer@s

soy una desaparecida de la dictadura y de las democracias ...

Soy MUJER, TRAVESTI, TRANSGENERO, TRANSEXUAL, LESBIANA, INTERSEX, NEGRA, MUSULMANA, AMERICANA, EUROPEA, POBRE, OPRIMIDA...

Soy mujeres violentadas, golpeadas, violadas, presas, insultadas, asesinadas, discriminadas, torturadas, desaparecidas, traficadas, cercenadas, prostituidas... muertas

Lo padezco en el cuerpo, es una enfermedad,

el remedio que no calma mi dolor,

pero que me ayuda a seguir adelante es...

revelarme día a día, rebelarme momento a momento,

Ser millones de mujeres que se rebelan frente a la opresión

Ser millones de mujeres que queremos cambiar las _ relaciones sociales y desterrar la principal... el PODER

Dicen las Mayas ill da quesh, soy otra tú,

soy otra vos, y otra voz, miles de voces...

 
 
 

MIRIAM MAKEEBA



Miriam Makeeba, nace en 1932 en Johannesburgo, Sudáfrica.

Con apenas veintiún años se traslada a Nueva York.

Miriam Makeeba: voz y talento que puso a Sudáfrica en el mapa musical.

Primer artista africano en ganar el Premio Grammy y salta al escenario mundial con su éxito Pata Pata, el cual es una danza de los barrios populares de su ciudad natal.

Utiliza su voz para luchar contra el apartheid, lo cual le hace perder la "ciudadanía" y se ve obligada a vivir en el exilio.

Entre 1965 y 1974 como delegada de Guinea donde se le concede exilio, se dirige a la Asamblea de las Naciones Unidas de manera periódica llamando la atención sobre lo que acontecía en su país.

Comparte escenarios con artistas de la talla de Stix Hooper, Arthur Adams, Harry Belafonte, Joe Sample, Paul Simon y otros.

Regresa después de treinta años a su patria en 1990 y brinda su primer concierto en 1991 después de su larga ausencia.

El álbum Reflexiones celebra musicalmente el final del apartheid en su patria.

Muere después de su presentación en un concierto de solidaridad en Italia el 10 de noviembre de 2008.

 
  • Publicado: Lun 10 Nov, 2008 8:19 pm GMT
  • En: MUJER
  • Permaenlace: MIRIAM MAKEEBA
  • Comentarios: 0
  • Leído 270 veces.
 
 

LA CUATRO LETRAS (cuento)

LA CUATRO LETRAS

Gloria estaba lista para salir a la calle. Como último toque, se emperfumó dejando el cuarto impregnado de aquella mala réplica de perfume francés.

-Para lo que hay que ver, con un solo ojo basta-murmuró.

Su marcha felina por las avenidas, bajo el sereno de la noche, se vio interrumpida por una patrulla que hacia su ronda.

-¡Hola, Calito!-saludó Gloria hacia los representantes de la ley.

-Gloria, cuidao, Gloria-le dijo el agente arrastrando las palabras.

Aprendió a sobrevivir haciendo amistad con todo el mundo. De por sí, se consideraba buena gente y tal parece, que los demás también. Esto le facilitó las cosas.

A veces, los maleantes del vecindario la ponían al corriente de los depravados que andaban haciendo de las suyas.

Y es que, cuando alguien le hace daño a una prostituta, por lo general, la gente no le da mayor importancia.

Gloria estaba entradita en años y ella lo corroboraba todos los días ante el espejo.

No quería justificar su profesión con los malos tiempos de su niñez, pero era algo que recordaba siempre: la pobreza de su hogar en un cuarto de vecindad, las golpizas que su padre le propinaba a su madre y que luego, continuaba en los cuerpecitos de Gloria y sus hermanos.

Luego la desintegración familiar, los días pasando hambre, sin esperanzas y sin apoyo económico paterno, comiendo a veces por la caridad de las vecinas y de lo poco que lograba conseguir su madre. Ella planchaba ropa, limpiaba casas, hacía rifas.

Al igual que sus cuatro hermanos, a veces iban a la escuela sin haber probado bocado y sin dinero para el recreo.

Gloria se sentaba en un rincón del patio, tratando de no mirar a los demás alumnos, cuando comían su merienda.

Tiempo después, su madre se juntó con un señor que les proveía más o menos lo necesario y la situación en casa mejoró. Su mamà consiguió trabajo en un restaurante y casi no estaba en casa. Gloria se vio obligada a asumir la coordinación de los deberes escolares de sus hermanitos y de mantener la casa lo más ordenada y limpia posible.

Pasó que su padrastro permanecía en casa mucho tiempo, cuando su madre no se encontraba.

Gloria sentía al principio, la mirada fija de aquel hombre, pero creyó, inocentemente que, al no darle importancia al asunto el problema dejaría de existir.

No transcurrió mucho tiempo cuando empezó el abuso. Quedó tan afectada, que se pasaba largo tiempo mirando a lo lejos, casi catatónica. Sentía mucha vergüenza de lo que le pasaba y también se sentía culpable.

Cambió sus hábitos, desmejoró sus calificaciones escolares y un día se tomó un puñado de píldoras para quitarse la vida. No quería vivir. Le era insoportable sentirse tan sucia.

Las pastillas que se tomo eran sulfato ferroso y la intentona de suicidio se convirtió en una diarrea incontrolable, regresó del cuarto de urgencia con el cuerpo débil y el espíritu en silla de ruedas.

Como su madre trabajaba turnos rotativos, no se daba cuenta de lo que sucedía en casa.

La mañana en que despertó con aquella sensación de náusea, Gloria tuvo un mal presentimiento. Todo se precipitó: el maestro de educación física habló con la maestra de grado y ésta mandó a buscar a su mamá.

Ese día recogió sus ropas. Con sus once tiernos años y un vientre incipiente, se aventuró a la buena de Dios.

Su primera noche fuera de casa, durmió debajo de una escalera y al día siguiente, se despertó maltrecha, con ganas de vomitar y sintiendo mareos.

No podía ponerse en pie. La gente que pasaba por el área la miraba con tristeza.

Realmente no sabía qué hacer ni qué rumbo tomar. Se escondió hasta que se le pasaron los malestares, luego saldría y buscaría alimento.

Se quedó como pudo en el vértice bajo la escalera, para que nadie se percatara de su presencia. Cuando abría los ojos vislumbraba un par de arañitas que le hacían compañía pacíficamente.

No fue el mismo caso del perro que, en medio de su paseo matinal, se ensañó ladrando en dirección al lugar de su escondite.

En vano el amo lo instaba a callarse, hasta que se lo llevó casi a rastras.

Se durmió con la cabeza reclinada sobre el cartucho que contenía su ropa.

Despertó al medio día, cosa que calculó por el calor y el gruñido de su estómago. Y se encaminó hacia la casa de una amiguita de la escuela, cuya madre solía darle comida cuando la visitaba. Por entonces, resolvería lo más urgente y eso era alimento.

Se cuidaba para no ser vista por gente conocida, escogiendo las calles y veredas menos transitadas. No quería volver jamás a aquel infierno que era su casa.

Su padrastro le había asegurado que si ella le contaba a su progenitora, no le creería ni una sola palabra.

Anduvo de escondrijo en escondrijo, siempre enfrentando el riesgo de encontrar su sitio ocupado por algún otro indigente.

Se las ingeniaba para conseguir plumas públicas donde hacerse del agua necesaria para beber y asearse.

Fue de tumbo en tumbo, hasta que un día buscó su alimento en la basura.

Una noche estaba en ese proceso, cuando una voz a sus espaldas la conmocionó.

Aquella mujer de ojos azules, acicalada excesivamente, le preguntó que qué buscaba.

Habìa aprendido a eludir a la gente. Se hizo la que no oyò, pero la mujer se acercò y le tocò el hombro con la mano.

Fue el inicio de una gran amistad. Su ùnica amiga en adelante: Nena. La protegiò, le abriò las puertas de su casa, la asesorò respecto a què hacer con su vàstago y le enseñò la profesiòn.

Apenas naciò su hijo, fue llevado a un hospicio.

Nena le dijo que mientras menos estuviera con èl, màs fácil serìa dejarlo en otras manos.

-No podrìas crear a un niño y defenderte en la vida con doce años y sin estudios-.

La primera vez que Gloria fue con un cliente, se trataba de alguien conocido por Nena.

Supuso la novata que el hombre no tenìa idea de su edad con tanto maquillaje, laca y esa enorme estatura que siempre habìa cautivado las miradas de sus vecinos depravados.

Nena le dijo que hablara lo menos posible, cobrara por adelantado y saliera del asunto con prisa, aunque fingiendo que lo disfrutaba.

Ademàs, le dio otras indicaciones como no irse con màs de un cliente a la vez, desconfiara de los que daban muchas vueltas para negociar el precio, ya que no se parara a trabajar en lugares concurridos por homosexuales o esquinas previamente ocupadas por otras obreras de la noche.

Le dio el rosario de instrucciones y cuidados especìficos para sobrevivir en aquel submundo.

Era importante que no se involucrara sentimentalmente con ningún cliente y mucho menos con algún proxeneta.

La casa de Nena era un apartamento con balcòn a la calle, en el cual habìa potes con veraneras sembradas en una tierra agrietada, que Gloria supuso que tenìan tiempo de no disfrutar del agua.

Estaba amoblado de manera sencilla y acogedora.

Gloria trababa de levantarse antes del mediodìa para ordenarlo y limpiarlo, por lo menos, dos veces a la semana como retribución a la hospitalidad.

Nena le habìa dicho que tomara sol, mìnimo un dìa a la semana para que no se pusiera pàlida.

Mientras se contoneaba de madrugada por las calles, se preguntaba còmo estarìa su hijo y con un gesto de la cabeza desechaba el pensamiento para dedicarse a su trabajo.Pensò en Nena: ¡què extraña mujer! Se desaparecìa por largas temporadas sin decirle a dònde iba, pero siempre reaparecìa como si nada.

Todo indicaba que le iba de perlas en el negocio, a juzgar por las cosas que se compraba.

Las indumentarias iniciàticas de Gloria se las comprò Nena con el compromiso de que se las pagara poco a poco.

Habìa en el apartamento una gran biblioteca cuyos libros estaban empastados lujosamente.

En sus dìas libres, se dedicò a leerlos. Al inicio, tenìa que utilizar el diccionario constantemente.

Pero aquel requerimiento se fue volviendo menos frecuente conforme brincaba de libro en libro.

Nena solía decirle:

-Niña, te vas a volver loca. Yo los comprè porque me los vinieron vendiendo a la puerta y me parecieron bonitos, pero no sè què contienen ni me interesa.-

Cada dìa salìa Gloria a trabajar y recordaba sus sueños de estudiar una carrera, que la llamaran licenciada, tener secretaria, còmo no, licenciada, licenciada esto, licenciada lo otro.

Pero ahora su realidad era otra muy distinta: sin estudios, puta de profesiòn y como si fuera poco, mala madre. Aùn no llega a su mayorìa de edad, pero por dentro se sentìa como de un siglo.

-El que cree que esta vida es fácil, està bien jodido-pensaba.

A cualquier parte que fuera ya el supermercado, ya la farmacia, ya los almacenes, se encontraba con conocidos que fingìan no reconocerla, aùn cuando manifestaban predilecciòn por su compañìa a la hora de solicitar ese tipo de servicios.

Y eso que no quiso repetir la experiencia de la vez que se le ocurriò ir a misa dominical. Aquello parecìa una convenciòn de sus clientes acompañados de sus respectivas.

Nena le habìa aconsejado: para putear, vìstete de puta y para mercar, tògate cual ciudadana respetable.

El mundo de la noche era otro universo.

Veìas a las personas despojadas de las investiduras impuestas por la sociedad.

Con naturalidad observaba en plena acciòn al abogado travesti, a la exitosa profesional lesbiana, al respetable empresario drogado departiendo con varias prostitutas, al traficante de drogas vendiendo mercancía a los hijos de papaymamà, al polìtico alcoholito y al fiscal homosexual, todos, absolutamente todos haciendo de las suyas.

Ellos tambièn se debìan sentir tranquilos en ese mundo, porque como alguien dijo: ¿quièn le va a creer el testimonio a una puta?

Chilo, el señor que le hacìa los mandados, le decìa que ese era el mundo del silencio, porque nadie habla. Era como un còdigo de silencio.

Nena le recomendò que aprovechara al màximo su juventud, que ahorrara, porque el tiempo no tiene compasión, sobre todo en esa profesiòn.

Gloria se autohipnotizaba cuando iba con los clientes y se repetìa mentalmente mientras laboraba, esta no soy yo, esta no soy yo.

Luego, cuando el tèrmino la llaevaba al cuarto de baño, después de guiñarle un ojo con picardìa al cliente, se recostaba sobre la puerta cerrada y soltaba un suspiro, dicièndose para sus adentros he vuelto a ser yo.

Asumìa que todo lo ocurrido en esos momentos lo despositarìa en una caja que cerraba al retirarse y sòlo abrirìa nuevamente para guardar iguales eventos.

Mientras permanecerìa herméticamente cerrada.

Hubo èpocas en que la calle estaba durìsima. Para aquellos tiempos se arreglò elegante y se sentò en un bar a tomar un trago que el cantinero y ella sabìan que era agua con hielo.

Si algún parroquiano le invitaba a un trago, el cantinero le servìa a ella tè helado y luego partìan las ganancias. Era una polìtica de la empresa.

Como decìa Nena: doble ganancia, dinero contante y sonante y nada de desgaste por ingerir alcohol.

Un hombre se acercò a Gloria, y ella no pudo catalogarlo como un cliente potencial. Le inquietò notar que èste querìa ganarse su confianza, lo cual hizo que lo clasificara como proxeneta.

Cuando la piropeò lo catalogò de chulo, cuando le hizo preguntas pensò que era policía o detective.

Decidiò utilizar la frase màgica:

-Conmigo no tienes que fingir, sè tù mismo-.

Resultò escritor y todo un caballero. Sabìa en què momento disculparla por afàn de sus labores, y siempre iniciaba la siguiente conversación con el tema que habìa quedado en el tintero.

Gloria tenìa muchas amistades, la mayorìa, hombres.

Cuando pasaba y alguno la piropeaba por vacilar, ella contestaba con la misma expresión de siempre:

-Quizàs yo tenga algo que tù quieres, pero es muy posible que no tengas lo que yo quiero, corazòn de otra-por supuesto que se referìa al dinero.

Los acompañantes del susodicho estallaban en carcajadas instando al aludido a responder algo, aunque èste sòlo celebraba la ocurrencia.

Las veraneras estaban hermosas, sobretodo ahora que Gloria les prodigaba agua. Extendìan sus ramas desde el balcòn cual brazos arqueados tratando de atrapar al viento.

Reventaron en flores en plena estación lluviosa, haciendo caso omiso a sus propios nombres. Se enredaban entre sì al compàs de la brisa mezclando sus colores rojo, blanco, lila y mamey.

Gloria extrañaba el hecho de que nadie se asomara a la calle, cuando para ella era tan placentero hàbito.

La mayorìa de los apartamentos tenìan clausurada la puerta que daba al balcòn y èsta presentaba un aspecto polvoriento y descuidado. Otros usaban ese espacio como depòsito de cosas que talvez no sabìan donde poner.

La historia de las noches sin sueños y dìas cansados de Gloria permanecìan: aquellas, en la caja virtual y èstos, en su memoria.

Pero a veces, sin querer, abrìa la caja, cuando ocurrìan cosas que le recordaban que pertenecìa al gènero humano.

Un hombre que se fue con ella y, al verla sin ropa, rompiò a llorar. En medio de gimoteos se lamentaba de que su esposa lo traicionaba con su mejor amigo, pero que no habìa encontrado el valor de dejarla, porque no podìa vivir sin ella. La amaba demasiado. Preferìa creerle sus mentiras, sus excusas y justificar sus faltas ante la actitud recriminadora de su parentela, que veìan impotentes su calidad de cuernosmansos.

No le quedò otra que abrazarlo y luego mantenerlo en el regazo cual si fuera un niño desamparado.

La mayorìa de los hombres se quejaban de sus mujeres y Gloria se preguntaba que, si habìa tanta fèmina perversa en casa y tanta mujer maluca en las calles, entonces dònde estaban las buenas. Tal parecìa que, segùn los hombres, las mujeres buenas no existìan.

La vez que estuvo con un hombre que parecìa estar conforme con su pareja, situación inusual y evitaba por todos los medios de no hablar de ella. Gloria llegò a la conclusión de que para este cliente hasta mencionar a su esposa ante una callejera, le resultaba contaminador.

O sea, dijo Nena, al enterarse del cuento, que èl sì podìa acostarse con una puta sin contaminarse pero, la simple mención del nombre de su consorte en esos momentos, constituirìa una poluciòn

-Què vainas màs ilògicas, si quien se va a dormir con ella después es èl- expresò la veterana con una risa sarcàstica..

Nena le enseñò a escuchar confidencia sin comprometerse utilizando conversaciones de relleno: no puede ser, què horror, què barbaridad, no te creo, increíble, de veras y entonces què pasò.

Ademàs, aprendiò a sortear clientes que consumìan sustancias extrañas, de tal suerte que ella no tuviera que probarlas.

La gente murmuraba cosas de Nena, como que era rica y que puteaba por puro placer. Era extraño que dijeran eso de una persona que habìa sido su mejor asesora financiera.

El tiempo que Gloria pernoctaba en el apartamento quizàs le permitirìa dilucidar sus dudas sobre estos rumores, trasteàndole los efectos personales a su protectora, pero nunca lo hizo: era la forma de manifestar su agradecimiento y su lealtad.

-Cuando un hombre se te acerque màs de tres veces y no te pide cama, desconfìa de èl-otro sabio consejo de Nena.

Pero el escritorcito hasta señorita la llamaba.

Muchas veces, mientras la entrevistaba, ella se surmergìa en los remordimientos pensando en su hijo. Quería averiguar què habìa sido de èl, màs por una afección fòbica al incesto, que por sus sentimientos de culpa.

Todos los dìas contaba què edad tendrìa su hijo, sobre todo cuando algún padre machista le llevaba a su hijo para que lo hiciera hombre.

Con suma paciencia se comportò con un mozalbete asustado, que al final, resultò afeminado. Gloria se las traìa, y después de las sùplicas del jovencito, ella le dijo:

-Està bien, le dirè a tu padre que eres un cachorro de tigre, pero me vas a prometer que cuando te lo encuentres después de pondràs en tu cara la mayor sonrisa que nunca antes hayas tenido, ok?-

-Ah, y otra cosa, cuando decidas salir del closet no me metas en problemas, estamos? Sòlo dì que cambiaste de opinión-

Eran los pactos de Gloria con sus clientes maricas ocultos.

Nena habìa traìdo una novedad para realizar las faenas. Dijo que se lo consiguió una amiga que viajaba mucho. Era el condòn femenino.

Al principio se sentìa extraño, pero después uno se acostumbraba.

Gloria se sonreìa al recordar la primera exposición que hiciera Nena de la conveniencia de usarlo. Fue en su apartamento. Aquello era una convenciòn de putas queparaquelecuento.

-Una batida harìa japai-comentò jocosamente en aquella ocasión Gloria .

Si su familia la buscò, ella jamàs se enterò.

Después de años, se encontrò con un hermano, ya crecido. Ella simulò no verlo y él hizo lo mismo. Pensò Gloria que no podìa estar orgulloso de que su hermana mayor ejerciera la profesiòn màs antigua del mundo, cuando a ellos se les veìa por encima de la ropa que se habìan levantado como gente honesta y de bien.

Pero estar en el mundo de la noche tambièn tenìa sus ventajas: conocìas a quien menos pensaras.

Pudo enterarse, por casualidad, que su madre estaba muy enferma. Què pasò muy poco tiempo después de su escapada, para que el padrastro se desapareciera sin dejar rastro o explicación alguna y, que de igual forma, su progenitora tuvo que enfrentar la vida para sacar adelante a sus hermanos.

El periodista le habìa dado esperanzas de localizar a su hijo. Ella le dijo que sòlo querìa saber quièn era y què hacìa.

-Còmo presentarme y decirle: hola, soy tu madre, te regalè cuando estabas recièn nacido, y te cuento que me he ganado la vida trabajando en la profesión más antigua del mundo-.

Èl supo que era el temor incestuoso y sin mencionarlo, le dijo que entendìa.

Rindieron fruto las averiguaciones. Ya sabìa que su hijo habìa crecido en un proyecto piloto para niños huèrfanos, estudiò mecànica y se desempeñaba en un taller de la localidad. Se llamaba Danilo. Era muy alto y apuesto, aunque un poco pasado de peso.

La gente la miraba como si estuviera loca. Ir a un taller de mecànica a pedir prestado el baño, talvez no tenìa ninguna lògica, pero como las necesidades fisiológicas, tampoco; se lanzò.

Al igual que, no le importaba las miradas de los moralistas mientras buscaba el sustento, asì tampoco le interesaron las miradas inquisitivas en el taller.

Danilo no parecìa el tipo de muchacho que busca los servicios de una prostituta, aunque su experiencia le decìa que, a la hora de las necesidades, no existen ni tipos ni perfiles definidos.

El escritorcito ya estaba terminando su trabajo y ella presintió que le iban a hacer falta sus charlas.

Cuando ya èl no volviò màs, tuvo la certeza que ningún hombre, jugando el papel que fuera, permanecerìa en su vida.

El ùnico que sì parecìa estàtìco en su vida, era Chilo, el viejito que le hacìa los mandados.

Nena un dìa llegò de viaje, y nunca màs saliò a trabajar. Por respeto no le preguntò nada.

Una mañana, en medio del desayuno, Nena le dijo que se habìa jubilado, ya que tenìa suficiente dinero para darse ese lujo. Ahora sòlo ejercerìa en sus horas libres y en casos especiales sòlo como empresaria.

A Gloria le avergonzó en sus adentros, comprobar que Nena se veìa como si fuera contemporànea .

Todos esos libros que leyó Gloria, le permitieron ser un personaje ante los ojos del escritor.

Se sonreìa mientras pensaba:

-Se llevò la impresión de haber conocido una puta culta-.

Con los clientes este recurso no le servìa, pues el còdigo era conversación de relleno o cero plàtica, en todo caso acciòn. Cuando alguno querìa que ella le hablara durante la jornada (lo cual incrementaba la tarifa), los temas no tenìan nada que ver con su recièn adquirida cultura.

En estos casos, le conversaba aquella sarta de salvajadas que supuestamente hacìan que el cliente se excitara y funcionara mejor.

Una vez tuvo un cliente que le pagaba por no hacer nada. Sòlo tenìa que ir a su apartamento y contemplarlo cuando èl se vestìa con exòtica ropa interior femenina,al estilo Lady Mermelade y luego, se ponìa encima una larga colección de camiseros de rayitas de colores combinados con unos zapatos rojos de tacòn francès. Èl le modelaba todas aquellas ropas como modelo en pasarela y ella lo veìa con ojos de quien ya ha visto todo.

Era la forma màs còmoda de ganarse el jornal, y a ella no le molestaba para nada.

Pero muy en sus adentros, se preguntaba si esto era lo que permitìa al individuo seguir con su vida de esposo, padre de familia ejemplar y honorable ante los ojos de la sociedad; mientras su espíritu acorralado se debatía en el closet.

Fin

El material literario de los artículos publicados en este sitio es propiedad intelectual de la autora y sus propósitos son informativos, formativos, educativos y sin fines de lucro. Si se publicaran deberán hacerse con los mismos fines haciendo referencia a la fuente y poniendo el enlace correspondiente. (N. de la A.).

 
 
 

MUJERES QUE ESPERAN

...qué tanto puede una mujer esperar, perseverar y más que eso, soportar...?
Por Mallela V. Pérez Palomino

Son las ocho y media de la mañana en la antesala de las instalaciones del sistema penitenciario panameño (Cárcel La Joya y La Joyita). Cinco a siete minutos en auto separan a los presidios de la entrada.

Aquí, en este “vestíbulo” se encuentran un gentío formado principalmente por mujeres y niños, cuya particularidad a simple vista, es el color rojo en su vestimenta.

Los policías portan sus nombres en los uniformes, al lado derecho del pecho. Todos, excepto quien nos atiende, el mismo que escribe los datos en el documento de control de entrada. Tras la recepción, una oficinita donde entran y salen los policías.

A un lado de la oficina, los visitantes entregan los paquetes que llevan a sus familiares, y los policías, los abren, y examinan los recipientes con comidas. Sacan los artículos de aseo personal, detergentes, cereales, etc. Luego, los colocan en bolsas de plástico transparente.

Acompaño a un abogado que visitará a un cliente. No presento identificación, lo cual hace que no pueda pasar a la visita. Deberé quedarme en la entrada. Es una instalación rústica con pisos de cemento y techo de zinc, casi toda sin paredes.

A un lado, un solar que hace las veces de estacionamiento y está medio lleno con vehículos que, en su mayoría, son taxis. Próximo, un localcillo donde tienen un letrero que dice CARTAS. Deduzco que es la oficina postal de adentro. En una esquina, un gato saborea su desayuno.

Tomo asiento en una banca situada en el pasillo que da al aparcamiento y convenientemente acogida por la sombra de un árbol.

Muchos policías: mujeres y hombres circulan, atienden, trabajan. Cerca, en una tina de lavar, una niña toma agua del grifo para prepararle el biberón a su hermanita.

La banca que, al principio, esta vacía, se va llenando de mujeres que llevan bolsas y cartuchos que se nota, les dificultan trasladarse.

Todas me miran con curiosidad y luego con desconfianza.

Va pasando el tiempo, y se van dando otros eventos ante nuestras miradas.

Una niña de aproximadamente diez años, rompe a llorar con desconsuelo, porque no le dejaron pasar a ver a su padre. Su madre trata de confortarla. Otra mujer, corre presurosa al carro a dejar un gancho de metal que llevara en el cabello y con el cual le niegan el acceso a la visita.

Mientras tanto, un policía joven y bien parecido con uniforme de color verde claro, se acerca a la banca contigua a la nuestra. Se sienta muy cerca de una hermosa joven de largos cabellos, que calculo no tendría más de veinticinco años. Zalamero, le busca conversación y luego escuchamos todas que la invita a un baile.

Todas intercambiamos esas miradas con que nos comunicamos las féminas. La joven, con una sonrisa amable en la cara le dice, yo no bailo, no me gusta el baile. El hombre tras unos minutos, se retira.

Sé que es el momento propicio para que ellas hablen.

-Me encantó la respuesta de la chica-le digo en baja voz a María (nombre ficticio), quien está sentada a mi lado.

-Imagínese, ellos hacen eso y le dan falsas esperanzas a las mujeres de que les tratarán bien a sus parientes privados de libertad. Sin embargo, es todo lo contrario si caes: van y se les ríen al recluso en su cara o hacen circular el rumor-me dice María y las demás asienten.

-Además, ellos no son custodios-dice otra.

María vive en otra ciudad. Trabaja seis días a la semana. Cuando se llega el día de la visita, que es cada catorce días, ella labora el día domingo, para que le den libre el día de la visita.

Ver a su esposo por quince a veinte minutos cada catorce días, implica comprar y preparar todo lo que le llevará, casi no dormir, tomar el autobús de medianoche, tomar un taxi para llegar a las seis de la mañana al vestíbulo.

Ya son las diez y media de la mañana y aún María no ha podido pasar a ver a su esposo. Le dicen que la lista que enviaron a los custodios aún no ha sido procesada.

Esta lista es un control para saber qué cantidad de personas visitarán a qué detenidos.

De pronto se oye un anuncio que todos repiten:

-No hay transporte, no hay transporte-.

Sigo conversando.

Ana (nombre ficticio) cuenta que, en una ocasión, llevó un pequeño cortaúñas para su hermano y se lo quitaron, castigándolo a no recibir visitas en cuatro ocasiones (cuatro períodos de catorce días cada uno), prácticamente dos meses…

María sigue hablándome.

-Mi hija no gusta de venir acá. Ella es mayor de edad y trabaja, pero odia el trato que uno recibe aquí. Tanto sacrificio, tanto esperar, y luego la visita de treinta minutos reglamentarios, los acortan a quince o veinte-.

En eso pasa una mujer diciendo palabras obscenas y remaldiciendo, pues no le dejaron pasar a pesar de estar en la lista. Una manifestación de impotencia, pienso.

Teresa (nombre ficticio) se anima a hablar.

-Si le caes bien a los guardias, se portan bien y te tramitan rápido. Si no, si le caes mal, no pasas, te retienen hasta que te canses-.

Les pregunto por qué sus esposos o familiares están recluidos. Unos por robo, otros por homicidio, otros por peculado. No hacen ningún señalamiento sobre la culpabilidad o inocencia de sus parientes.

Su actitud pragmática está puesta en la salud y el bienestar del recluso, en el hogar, los pelaos, los útiles escolares, los uniformes, el trabajo, el afán de ahora que llego tengo que lavar y otros menesteres…

Luisa (nombre ficticio) dice que es su primera visita conyugal. Se siente avergonzada cuando el policía de la recepción grita:

-¿QUIÉNES SON LAS DE LA CONYUGAL?-

-Mire, es algo tan íntimo de la pareja y todo el mundo volteó a mirarnos. Mi solicitud estuvo durante un mes para que dieran respuesta, pero conozco casos que en pocos días se resolvieron-.

-Y eso ¿cómo?- le pregunto.

-Sólo imagíneselo. Yo no tengo plata, estoy sobreviviendo con mis hijos, pues ahora estoy sola-.

Llega un autobús procedente del interior de las instalaciones carcelarias. Es un “diablo rojo”.

La muchedumbre femenina con niños y paquetes se precipitan a subir. Las mujeres miran con desencanto a quienes sí pueden pasar.

-¿Ese es el transporte?-les interrogo a mis fortuitas acompañantes.

-Sí. Pagamos veinticinco centavos por ir y veinticinco por venir, pero a veces nos cobran hasta cuarenta centavos por persona en vez de veinticinco-.

-Buen negocio-pienso.

En eso se aproxima al “Departamento de Embalaje” un policía con un perro. Supongo que para detectar droga.

-¿Siempre revisan así?-pregunto señalando la operación de deshacer paquetes y reempaquetar.

-Sí, es por eso que no entendemos por qué llegan las armas y otras cosas allá dentro. El día que mi esposo me pida que le traiga algo que no debe ser, no vengo más-dice enfática María.

-¿Y por qué visten de rojo?-.

-Ese es el color para visitantes, también puede ser negro o gris claro-me contestan.

Escucho que alguien vocifera mi nombre. Es mi amigo, el abogado que concluyó su visita. Es cerca del mediodía.

Me despido de las mujeres y les deseo que les vaya bien. Contrario que al principio, todas me despiden con una sonrisa.

-Gracias-dicen casi al unísono.

Antes de salir, requisan nuestro vehículo.

Hago caso omiso de la revisión, pues voy meditabunda preguntándome qué tanto puede una mujer esperar, perseverar y más que eso, soportar...

Publicado en el Colectivo Panamá Profundo el 13 de junio de 2008.

Publicado en el Colectivo Kaos en la Red el 7 de marzo de 2008.

El material literario de los artículos publicados en este sitio es propiedad intelectual de la autora y sus propósitos son informativos, formativos, educativos y sin fines de lucro. Si se publicaran deberán hacerse con los mismos fines haciendo referencia a la fuente y poniendo el enlace correspondiente.

 
 
Página 1 de 1. Total : 5 Artículos.