TEMÁTICA PRITTY

ARTÍCULOS QUE ILUSTRAN TEMAS DE ACTUALIDAD

COMUNICACIÓN

 

EL MINOTAURO MEDIÁTICO

Por Mallela V. Pérez Palomino

Los perceptores, en su gran mayoría, escuchan y ven lo que les llega a través de los medios de comunicación y, de manera automática, lo convierten en su opinión personal, repitiéndolo sin aplicar análisis alguno.

Los medios masivos de comunicación toman la información, la rebanan, la machacan, la trituran, la sazonan, y la pasan por su tracto digestivo para luego, el inmundo resultado, lanzarlo a pantallas y portadas acaparando audiencias y anunciantes en horas pico de rating.

Ello queda en evidencia en la experiencia personal que a continuación narro:

Mientras espero la atención, me cuesta casi una hora hacer entender a una locuaz cliente de Cable & Wireless, lo lógico de mi reclamación y la realidad del abuso de la telefónica, pues bloquear en inicio tenía un costo racional, pero una vez pasado el tiempo, ese costo se ha disparado, sin que las instancias correspondientes hagan nada por evitarlo.

En el momento que contrato el servicio lo hago con una simple llamada telefónica, pero ahora que quiero quitarlo, simplemente me dicen que tengo que apersonarme a la agencia más cercana. Mi interlocutora justifica que es delicado quitar un bloqueo.

Explico con pelos y señas hasta llegar a la conclusión que el punto es obstaculizar nuestro derecho de renunciar a servicios extras, porque a ellos les conviene seguir facturando dichos servicios. Bueno, eso sí es cierto, me contesta. Luego me ilustra que la telefónica hace muchas obras y que eso es bueno. Le contesto que no se trata del dinero de la transnacional, si no el dinero del público que llama y que las donaciones son deducibles del impuesto sobre la renta.

Le señalo una tómbola situada en medio de la agencia para la rifa de un carro, y pregunto si conoce a alguien que se haya ganado algún carro en esas rifas a lo que contesta que, ahora que yo lo digo, la verdad que no.

Infiero por sus propias palabras, que la usuaria tiene estudios universitarios, pero notoriamente sufre el síndrome de mediatización.

La manipulación de la información por parte de los medios no es ningún secreto, y en primera instancia no es pecado, ya que no se puede llevar, por cuestiones de tiempo o espacio, el todo de la información a la opinión pública.

Pero esa misma información, objeto de manipulación a través de la historia para proteger intereses económicos y políticos, lleva sin remedio a las censuras y los libelos sediciosos. Luego, irremisiblemente, entorpecen el flujo de la información al público y son fuente inspiradora de géneros periodísticos basados en la ironía, la caricatura y el periodismo alternativo.

Nos guste o no, los avances tecnológicos en lo referente a los medios de comunicación, nos afectan; queda de nuestra parte sacarle el provecho. Es innegable el aporte del Internet a la labor investigadora, al periodismo alternativo, a la enseñanza en aulas virtuales con flexibilidad de horarios.

Pero no es menos cierto que el Internet nos hace escapar de nuestra realidad. Llegamos a ignorar el entorno, enterándonos de hechos que suceden a grandes distancias de nuestro hogar. Estamos en solitario, supuestamente informándonos, mientras nos deglute la bestia mediática.

Como si fuera poco la realidad virtual, los ciudadanos nos vemos asediados y envueltos por campañas publicitarias, telenovelas y reality shows. La prueba está que, apenas llegamos a casa, corremos a prender la televisión, y esto ya es parte integral de nuestras rutinas. Somos tragados por los mass media.

Las esferas de poder, llámese políticas o económicas, están claras que esta anestesia les conviene, pues el perceptor olvida su papel de ciudadano, entregándose a la francachela de los shows televisivos y a la absorción de los chats rooms del espacio cibernético (tomé algún tiempo para entender por qué en los café Internet no había café, ahora veo que el Messenger suplantó la rica y relajada conversación entre amigos frente a una taza del humeante líquido).

La tiranía de la velocidad es otro concepto que merma las cualidades de discernimiento de los perceptores, ya que muchas personas han hecho suya la costumbre de monitorear los diferentes canales en busca de esa información que se les niega, igual en el caso del Internet. Los borbotones de datos que brindan los medios durante este proceso, bloquean la capacidad de procesamiento de los mismos, efecto al que bien podríamos encontrarle similitud con un madrugonazo legislativo. [i]

Cuando observamos los medios audiovisuales donde se brindan imágenes que ponen de manifiesto lenguajes corporales, gestuales y del vestido, nuestro consciente se deslumbra, coartando el pensamiento crítico y se crea la lucha imagen versus razonamiento. Después de este tratamiento intensivo, muchos perceptores inocentes sólo logran tener una caricatura de razonamiento y lo que es peor, no les importa ser el bolo alimenticio del fenómeno.

Razón tiene Ferdinand Saussure cuando expresa que el lenguaje es un todo y no sólo la lingüística.

Además, encontramos que los noticieros nos venden marketing barato (aún cuando sea costoso) o amarillismo, sin centrarse en la otra cara de la noticia, que es lo que debe preocupar al público y ocupar al comunicador. Esto, sin olvidar la programación frívola. ¿Que es entretenimiento? Sí, pero ¿hasta qué punto nos entretienen mientras nos tragan?

La malformación de la opinión pública, contraviene el papel que nuestra Carta Magna le confiere a los medios de comunicación, los cuales no se intranquilizan por llenar esos objetivos, sino que se manejan como un negocio cualquiera que aspira a ser rentable. De eso viven. Por supuesto que existen excepciones, que lamentablemente son eso, excepciones.

Restar prominencia a los hechos es otra forma de mal formar la opinión pública, y en nuestro entorno, este es uno de los métodos más utilizados en el mejor de los casos (en el peor, no existes). Los hechos son consumidos, pero desaparecen en el triángulo de Las Bermudas digestivo. Ni hablar de las noticias sesgadas, las medias verdades, la connotación que se le da a los hechos reales para que parezcan otra cosa; todo esto compromete la veracidad de la información, proporciones guardadas con la voracidad del monstruo, mediatizando a voluntad la opinión pública.

Por eso es que la reflexión es importante en el procesamiento mental de las informaciones, y nuestros mayores hacen costumbre reflexionar mientras cortan la hierba del jardín, machetean el monte, tejen tarrayas, limpian la casa o abrillantan sus zapatos. La reflexión no tiene que ser ociosa.

Según la abuela “piensa mal y acertarás” es una buena premisa. Y no es que debamos presentar síntomas paranoides en nuestras conductas. No tomar como cierto en primer plano la información que se nos brinde, es un paso primario al razonamiento, dudar, buscarle la lógica, hacer comparaciones, buscar correlaciones con situaciones parecidas, hasta comentar con otras personas (otro punto de vista nunca está demás). Y sobretodo no permitir que nos saturen ya que no conozco a nadie que legisle correctamente sufriendo una indigestión.

Razonar, siempre razonar y veremos que allí, entre las líneas de nuestro cuestionamiento, encontraremos la verdad.

Ser conscientes y no dogmáticos parece ser una forma de solución para que los medios no socaven la apreciación de quienes recogemos los mensajes que incisiva y reiterativamente envían.

Cuando estemos claros en lo que nos hacen los medios masivos de comunicación, sin duda, los sumiremos en el abismo del no crédito. De esta forma nuestra opinión no será parte capitalizable del sacrificio a la bestia mediática.



[i] La Teoría de la Entropía o Teoría de Claude Shannon, la cual establece que el mensaje deja en el auditorio cierta incertidumbre, pues el sistema comunicativo libera o contiene ruido o desorden, que puede ser a raíz del uso de múltiples códigos y el uso indiscriminado (veces) de esos mismos códigos.

El material literario de los artículos publicados en este sitio son propiedad intelectual de la autora y sus propósitos son informativos, formativos, educativos y sin fines de lucro. Si se publicaran deberán hacerse con los mismos fines haciendo referencia a la fuente y poniendo el enlace correspondiente.

 
 
 

Desde Candyman hasta Voldemort, pasando por Beetlejuice

CASTAS DE INNOMBRABLES

Por Mallela V. Pérez Palomino

Candy Man, es la leyenda de un espíritu atormentado después de haber abandonado el plano terrenal de forma trágica y violenta. Este personaje obtiene poderes cuando algún humano menciona su nombre tres veces. Con dichos poderes el espíritu comete crímenes, cosa que sucede hasta que los protagonistas lo devuelven a su dimensión.

Beetle Juice (literalmente traducido como jugo de escarabajo), es un espíritu que se desplaza por el oscuro mundo de los insectos hasta que alguien se anima a mencionar tres veces seguidas su nombre. Con esta receta el personaje se llena de poderes y se materializa. La trama describe cómo invade el mundo de los vivos volviendo un amasijo la existencia de los habitantes (vivos y muertos) en una casa encantada.

En la saga de Harry Potter, encontramos a Voldemort, el cual pertenece al camino de las ciencias ocultas, y cuyo nombre causa tanto temor debido a sus malas artes, que no se debe mencionar. Así que las personas prefieren referirse a él como: “el que tú sabes”, “el que no debe ser nombrado”, “señor oscuro”, “señor tenebroso”.

Repetir el nombre aumentará el poder del personaje mágico, por lo cual es una precaución que continúe siendo innombrable y esto es una enseñanza básica en la escuela de magia y hechicería de Hogwarts.

Llega a nuestro conocimiento otro caso salido del mundo de las sombras. Un sujeto que tiene por nombre Pujo. Además, quienes lo conocen, adicionaron a su nombre el mote de Forrijo, por ser alguien que actúa de sus forros, lo cual pareciera ser una práctica ancestral.

A este individuo, haga lo que haga, no se le puede mencionar, porque un rayo vendrá y fulminará a quien se atreva articular su nombre. El resultado final será talvez que nadie podrá enterarse de lo que hizo o dejó de hacer, sea de interés público o privado, sean parte interesada o no.

Así, Pujo Forrijo, ha sido investido de increíble poderío, llevándonos quizás a la suspicacia que hasta las entidades supranormales suelen equivocarse.

Los mortales comentan inquietos la increíble medida, que los llena de temores pues bien podría en el futuro abrir la puerta, para que otros no tan pujos, pero sí bastante forrijos, aspiren a tener semejante privilegio. Por eso debaten, mirando a todos lados, no vayan a cometer una indiscreción y se vean en inconveniencia.

Y nada, que no hay consenso comprensivo, sólo la conclusión de que errar no sólo es de humanos.

Porque errar es un fallo que podría convertirse en una falla y, ésta a su vez, de repente constituirse en algo perturbadoramente sísmico, como la falla de San Andrés.

Total que fallar, también significa errar.

Oro (de orar) para que no venga un rayo a partir mi frente, después de haber mencionado aquel nombre.

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MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA Y CULTURA DE MASAS

Por: Mallela V. Pérez Palomino

Es bueno dejar claro que, tanto la programación como la publicidad, manejan estereotipos que el auditorio inocente trata de imitar e, involuntariamente copia actitudes y hábitos. El resultado de la falsa autorregulación nos azota la cara cuando nuestras hijas nos piden pechos de silicona como regalo de sus quinceaños.

Medios de comunicación y cultura

Marshall McLuhan llegó a la conclusión que “el medio es el mensaje”. Así, definió a la televisión como algo “que ha hecho retornar a la sociedad a sus orígenes tribales”.

David M. Potter, teórico de la comunicación, concluyó el público estadounidense es consumista per se y ello responde a una economía abundante, más que a la publicidad.

Concepto de cultura

Edward Tylor piensa que l a cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento , las creencias, el arte, la moral , el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad”. En tanto, M. Harris nos dice que “cuando los antropólogos hablan de una cultura humana normalmente se refieren al estilo de vida total, socialmente adquirido, de un grupo de personas, que incluye los modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar ."

El pensamiento de W.H.Goodenough es que “la cultura no es un fenómeno material: no consiste en cosas, gente, conductas o emociones . Es más bien una organización de todo eso. Es la forma de las cosas que la gente tiene es su mente, sus modelos de percibirlas, de relacionarlas o de interpretarlas."

Concepto de masa

Según Vitaliano Rovigatti, si bien es cierto que, el concepto de masa se acepta universalmente en su aspecto cuantitativo (un número grande o sumamente grande de personas); en el aspecto cualitativo suelen manifestarse divergencias acerca de los componentes individuales del conjunto. Ortega y Gasset conceptúa el término como previsiones de masas fanatizadas y crédulas, es decir, la masa en su cualidad de que puede ser moldeada.

Rovigatti expresa que el concepto “masa” ha cambiado durante las diferentes épocas. Al principio se trataba de algo carente de estructura global y era movido por pasiones violentas. Aquí se crea una relación entre los términos multitud, masa y violencia.

Alberoni cree que las masas organizadas cumplieron su papel en los ejercicios revolucionarios. Por otro lado, considera que después de la Segunda Guerra Mundial, con el desarrollo de los medios de comunicación colectiva, el desarrollo económico y las migraciones del campo a la ciudad, se ha provocado un impresionante fenómeno. Este fenómeno implica que la difusión de modelos de consumo y estilos de vida no hace diferenciación social y cultural.

No obstante, seguimos perpetuando la máxima que reza: “el conjunto es más que la suma de sus partes”.

PRINCIPALES ESTUDIOS RELATIVOS AL TEMA

“ESTUDIO PAYNE”

En 1929, el Fondo Payne, patrocina una investigación que finaliza con doce informes separados. Al concentrarse en las películas y sus efectos sobre niños, se entrevistan a los adolescentes y se les toma su opinión de que tal o cual película los había influenciado, pero no se mide esa apreciación con ningún instrumento científico.

Los resultados de estos estudios se toman como correctos, básicamente por la razón de que, eran los primeros. Surge así la Teoría de la Bala o la Hipodérmica [1] .

“ESTUDIO CANTRIL” (1939)

A raíz de la transmisión de “La Guerra de los Mundos” [2] , se realiza un estudio dirigido por Hadley Cantril de la Universidad de Princeton, que contradice los descubrimientos del Fondo Payne y refuta la Teoría de la Bala. Se entrevistan personas, sobre si creyeron o no en la invasión extraterrestre. Los resultados, divididos en categorías de individuos, muestran que el porcentaje de quienes no creyeron la transmisión eran el de mayor nivel académico.

“ESTUDIO SCHRAMM, LYLE Y PARKER” (1961)

Este estudio analiza el efecto de la televisión en el comportamiento de los niños, entrevistando a 6 mil niños y 1500 padres, maestros y funcionarios educativos.

Se determina que, de los 3 a 16 años, los niños pasan más tiempo frente a la televisión que en la escuela. Además, los niños agresivos que tienen conflictos con sus padres, buscan un escape fantasioso con la televisión.

No hay una correlación específica entre los programas violentos y su efecto en la conducta, porque cada niño mostraba un comportamiento diferente frente a un mismo consumo programático.

ESTUDIO “TELEVISIÓN Y COMPORTAMIENTO SOCIAL” (1969)

El Departamento de Salud, Educación y Bienestar de Estados Unidos de Norteamérica, presupuesta un millón de dólares para un estudio que analizara la violencia televisiva y sus efectos en los niños. Se detecta que, de 10 programas exitosos, 8 tienen escenas de violencia.

No obstante, no se puede determinar una correlación entre la programación y el comportamiento violento. Hay indicios provisionales de violencia en niños que, de por sí, ya eran agresivos. A pesar que se solicitan medidas en contra de la violencia en programas televisivos, a través del Inspector General de Sanidad de EUA, la industria desecha los resultados por no ser concluyentes.

LA PUBLICIDAD TELEVISIVA EN NIÑOS” (1979)

Como este grupo es completamente vulnerable a la publicidad, la Comisión Federal de Comercio lidera este estudio y se establecen cifras estadísticas interesantes:

  1. Los niños promedios están expuestos anualmente a 20 mil comerciales, es decir, aproximadamente 3 horas de publicidad semanal con la programación.
  2. Este informe dictamina que los niños pequeños ponen más atención a la publicidad que a la programación en oposición a los niños más grandes. Estos cuando llegan a sexto grado, se vuelven desconfiados de la publicidad.
  3. Muchos niños confunden la publicidad con la programación.
  4. Se concluye que cualquier anuncio dirigido a niños que no entienden la intención comercial es injusta y engañosa.

A través de este informe se pide prohibir la publicidad a niños muy pequeños, la de los productos azucarados dirigida a niños menores de 12 años y se recomienda la transmisión de comerciales que contrarrestaran esta información, por ejemplo, impartiendo conocimientos odontológicos y nutricionales para buscar el equilibrio.

“TELEVISIÓN Y COMPORTAMIENTO: DIEZ AÑOS DE PROGRESO DE IMPLICACIONES CIENTÍFICAS PARA LOS OCHENTA ” (1982)

El Instituto Nacional de Salud Mental (EUA) publica este estudio basado en 2500 estudios individuales en torno a la televisión.

Las tres conclusiones importantes fueron:

  1. Existe una correlación directa entre la violencia transmitida en la televisión y el comportamiento agresivo, no obstante, no se puede predecir quién se verá afectado.
  2. Las personas que ven con mayor frecuencia la televisión son más temerosos, más desconfiados y más aprehensivos que aquellos que la ven esporádicamente.
  3. Los niños que ven lo que el informe denominó “pro social” (programas como Plaza Sésamo), tienen tendencia a actuar de forma responsable.

A pesar de todo esto, continúan los acuerdos de autorregulación y la clasificación por parte del medio de cada programa, asignándole a los programas la categoría V.

“EFECTOS DE LA TELEVISIÓN EN LA NIÑEZ Y LA JUVENTUD” (1988)

Los sicólogos Robert M. Liebert y Joyce Sprafkin sugieren que el tema sea tratado con precaución. Los investigadores afirman que la violencia a través de la televisión es una de las causas de la agresividad y no la causa ; ya que los actos violentos se deben a una interacción de fuerzas.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA PROPAGANDA POLÍTICA

En 1933, Franklin D. Roosevelt introduce las llamadas pláticas informales a través de la radio, mediante las cuales se dirige a un público de 60 millones de personas.

Se inicia de esta forma, una simbiosis entre los medios y la política, la cual actualmente es liderada por la televisión.

Sin embargo, en 1940 los investigadores Paul Lazarsfeld, Bernard Berelson y Hazle Goudet, analizan una muestra de 3000 personas en Erie County, Ohio, con el propósito de determinar las causas sobre las cuales fundamentan su intención de voto.

Se detecta que la propaganda televisiva no cambia el parecer, pero sí refuerza el que el votante ya tenía. Contrario al resultado, vemos que las campañas electorales quintuplican sus costos al integrar a su propaganda los anuncios televisivos y encuestas de opinión cuya muestra favorezcan sus intereses en un momento determinado.

Adicionalmente, no debemos olvidar los resultados que provoca la controversial información que diera la prestigiosa Cadena FOX respecto a la victoria de George W. Bush, frente a su oponente Al Gore (cuando todos dan por hecho que éste último era el triunfador), y que cambia el enfoque de los demás noticiarios, y crea una reacción de entropía o incertidumbre en la opinión pública.

Luego, la redundancia al pasar escenas de la tragedia del World Trade Center, permite a GWB a esgrimir una política agresiva con respecto a la batalla contra el terrorismo, logrando la aprobación de la Ley Patriota, la cual violaba derechos fundamentales de los ciudadanos norteamericanos y posteriormente lo que ya es historia: invasión a Afganistán, negocio, guerra contra Irak, negocio, intervención de llamadas telefónicas, más negocio, persecución del periodista Michael Moore (denunciante, entre otras cosas, de los vínculos entre la familia Bush y Bin Laden), negocio, jóvenes ir a la guerra es tener futuro, negocio y más negocio.

ESCUELA FRANKFURTIANA

Según Adorno y Horkheimer, la cultura de masas liderada hoy día por la televisión, es una seudo cultura. Ellos caracterizan a la programación y la publicidad con tres intenciones claras:

1. Formación de sistemas ideológicos y simbólicos nuevos y destrucción del modelo educativo humanístico racional, sustituido por una seudo formación en la que se incentiva lo técnico para abaratar el proceso de formación de mano de obra.

2. La creación artificial de una “superstición de segunda mano” extendida en momentos de crisis económica, y en lo que el tarot, el horóscopo y la adivinación cumplen el objetivo de desviar la atención social, dando como causas de la situación a los designios del más allá.

3. La crítica frankfurtiana se concentra en el hecho de la destrucción paulatina de la racionalidad y el lenguaje bidimensional y la consumación de la resublimación represiva (todo se permite, siempre y cuando pierda su significado profundo), llevando al individuo a la interiorización de los objetivos de la razón instrumental acrítica con consecuencias objetivas e históricas entre ellas, el ascenso de la agresividad .

Por otro lado, Marcuse considera que estas tendencias son propias de la sociedad post industrial.

ESTRATEGIAS PARA LA MASIFICACIÓN DE LA CULTURA

Estudiosos tales como Ien Ang, permiten un nuevo giro a la investigación, ya que dan por sentado los nuevos estudios culturales el uso del método de la segmentación del auditorio. Esta metodología toma en cuenta que l os programas de televisión responden a una estrategia guiada por el tipo de público que se espera encontrar, esto es, de acuerdo con los valores y modos de representación que resultan ser gratificantes en un determinado ambiente social . En esta postura juega un rol importante los valores referenciales, es decir, la experiencia de cada perceptor ante el evento comunicativo.

EL MODELO INGLÉS

Sabemos que la prensa tiene sus orígenes combativos y revolucionarios en Inglaterra, nación en la cual se consolida una fuerza que sí podría llamarse el cuarto poder.

El primer Ministerio de la Información se crea en Gran Bretaña, durante la I Guerra Mundial, con el objetivo de controlar las mentes, especialmente la de los intelectuales norteamericanos. Esta hipótesis, la cual no sabemos a quién dar el crédito, surge con fuerza para tratar de ejercer un control sobre el auditorio, creando un fanatismo militar mediante la propaganda en los medios de comunicación.

La llaman “ingeniería del consenso”, y reza que es más fácil y más económico controlar a la gente por lo que piensa que mediante la fuerza. Posteriormente, esta tendencia es copiada por Goebbles, y aplicada con el pueblo alemán durante el Tercer Reich, convenciendo al pueblo germano de que era superior racialmente y, por lo tanto, era los elegidos.

EL EJEMPLO AMERICANO

En Brasil está prohibida la publicidad de la cerveza relacionándola con “garotas” (chicas). Además, toda publicidad que implique niños pequeños o signos que conlleven a los pequeños a asimilar la publicidad. Una regulación parecida tiene EUA, razón por la cual los creativos tienen que echar mano de su talento para sacar una publicidad que venda.

Desde el experimento subliminal de la Coca cola y las palomitas de maíz en el cine ( [3] ), cuya emisión es prohibida, surgen otras tantas formas de llevar a la gente a consumir los productos anunciados.

Históricamente, Hollywood extiende la creencia de que fumar era sexy, glamoroso e imprime estatus social. Nadie comprende la actitud agresiva del gobierno de Bill Clinton frente a la industria del cigarrillo, hasta que se hace pública la película “El Informante”. En dicho filme queda clara la culpabilidad de dicha rama productiva, al incluir en la fórmula de los cigarrillos un químico que no sólo llevaba al fumador a crear dependencia, si no que los propios estudios de laboratorios de la empresa señalada, determinan que dicho químico destruía irreparablemente células del cerebro.

En esta pugna económica, importantes medios (no todos) juegan su papel, aún bajo presiones gigantescas, en donde se ven amenazados en su integridad, incluso los propios profesionales del periodismo.

Ante el impacto que las denuncias provocan ante la opinión pública, al gobierno no le queda otra que iniciar una cruzada para defender a los ciudadanos del inminente peligro del tabaquismo.

Un facultativo amigo y gran investigador se atreve a aseverar que la bulimia y la anorexia son enfermedades mediáticas, ya que las chicas quieren lucir como las modelos y actrices que ven en las pantallas y revistas. Yo le digo que la obesidad y sus derivados también, pues la publicidad te atiborra de mensajes coma chatarra. En todo caso, mi planteamiento sí está sustentado con cifras estadísticas, al menos en EUA.

Y ¿qué podríamos decir de la juventud que para parecerse a las celebridades, se coloca piercings en lugares inimaginables de su anatomía?

Después de todo esto, ni hablar del rock.

LA SITUACIÓN EN CASA

En nuestro país, aún la publicidad relaciona chicas bellas en vestido de baño con el consumo de bebidas alcohólicas, es más, con algunos otros productos como automóviles, neumáticos, hoteles y otros. En algunos casos, esta imagen es suplantada por una manifestación de ombligos femeninos al aire libre y escotes sobreocupados acompañados de movimientos corporales sugerentes.

Existen diarios sensacionalistas que ponen una representante del sexo femenino con ropa escasa en su portada o contraportada con el propósito de vender. Realmente no se autorregulan invocando el sagrado derecho a la información, pero no dudan en restarle notoriedad a un hecho importante para la sociedad, siempre y cuando así lo dicten los poderes predominantes en el momento. Utilizan para esto metodologías propias del manejo de la comunicación: como segmentar la información, crear noticias “señuelos” para desviar la atención (4) del auditorio.

Es bueno dejar en claro, que tanto la programación como la publicidad, manejan estereotipos que el auditorio inocente trata de imitar e involuntariamente copia actitudes y hábitos. No olvidemos las telenovelas que se han popularizado, especialmente entre las amas de casas. Otrora aquéllas son una representación audiovisual de clásicos literarios como Mujercitas, El Derecho de Nacer, Cumbres Borrascosas y otras. Pero con el tiempo, el lucro crea un íncubo financiero en las novelas y acaparan así los horarios de más audiencia mostrando situaciones que tratan de justificar, adjetivándolas de realistas.

El fenómeno televisivo es algo que se mueve en la intimidad de nuestro hogar, se ha convertido en una forma de poder en el entorno familiar, porque que a la hora de elegir la programación, en algunos casos, se hace lo que los padres deciden. No es menos cierto, que el avance tecnológico ha propiciado el abaratamiento de los televisores, y por comodidad, muchas familias prefieren tener varios. Así, no existe control para los programas que deben o no ver los niños y adolescentes.

En cuanto a la publicidad, ella no tiene la función de educar, por lo tanto, los anuncios se dirigen a todo público, afectando así a quienes no tienen defensas contra el arsenal promocional. Respecto a la programación, la regulación A (apto para todo público), B (bajo orientación de un adulto) y C (público con criterio formado), no responden a un horario programado en función de las categorías, sino del rating. El resultado de la falsa autorregulación nos azota la cara cuando nuestras hijas nos piden pechos de silicona como regalo de sus quince años.

¿Qué podemos hacer entonces?

Talvez formar y divulgar los preceptos orientadores en materia de comunicación para que, en lo posible, el perceptor no sea inocente .

Mallela V. Pérez Palomino

El material literario de los artículos publicados en este sitio son propiedad intelectual de la autora y sus propósitos son informativos, formativos, educativos y sin fines de lucro. Si se publicaran deberán hacerse con los mismos fines haciendo referencia a la fuente y poniendo el enlace correspondiente.

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(1) La teoría de la aguja hipodérmica (también conocida como teoría de la bala mágica, del proyectil o de la transmisión en cadena ) es una teoría acerca del efecto de los medios de comunicación de masas sobre la opinión pública . Específicamente tocaba lo concerniente a la propaganda en la I Guerra Mundial y la manipulación de la que era objeto el público. Las conclusiones las podemos encontrar en Propaganda Techniques in the World War ("Técnicas de propaganda en la guerra mundial", 1927 ), de Harold Lasswell .

(2) Adaptación a la radio de la novela de Herbert George Wells, relacionada con una invasión extraterrestre, transmitida por las ondas hertzianas, cual si fuera una noticia.

(3) James Vicary insertó en un noticiario un único fotograma que la gente había percibido inconscientemente. Por ese medio se habían emitido dos mensajes al auditorio: uno para que comprara Coca-cola, y el otro para que compraran palomitas de maíz . Vicary aseguraba que las ventas de Coca-cola se habían elevado en un 18%, y las de palomitas cerca de un 58%.

(4) Recordemos cuando en nuestro país se hizo popular un individuo violador (El hombre del petate), que estaba prácticamente todos los días, en las portadas y titulares de los medios adeptos al gobierno de turno. Había gente tan sugestionada que le parecía que lo habían visto.

BIAGI, SHIRLEY . Impacto de los Medios: una Introducción a los Medios Masivos de Comunicación, Internacional Thompson Editors, 4ª. Edición, México, 1999.

CROWLEY , DAVID y HEYER PAUL . La Comunicación en la Historia. Tecnología, Cultura y Sociedad. Bosch Casa Editorial, S. A. Barcelona, España, 1997.

GRANDI, ROBERTO . Texto y Contexto en los Medios de Comunicación. Bosch Casa Editorial, S. A., Barcelona, España, 1992-1995.

http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999coc/27ivan.htm

http://www.inforamerica.org/teoría/ang1.htm

http://www.monografias.com/trabajos13/quentend/quentend.shtml#INTRO

http://www.voltairenet.org/article150684.html

Publicado el 15 de marzo de 2007 en el Colectivo Panamá Profundo y el 2 de diciembre de 2007 en el Colectivo Kaos en la Red.

 
 
 

ESCRIBIR, LO QUE SE LLAMA ESCRIBIR...

Mallela V. Pérez Palomino

Me atosiga el criticar a los demás y no tener acciones concretas para llevarles la contra. Y aunque ahora mismo estoy haciendo lo que critico, es decir, criticando de palabra, lo cual me roba el sueño (¡qué rollo!) y no quiero dejar de exponer algunas cosas. Talvez no sea la más indicada para dar este mensaje, pero igual lo haré.

Convencida que la teoría sin la práctica, no va a ningún lado, igualmente conceptúo que la labor docente no tiene horarios ni ámbitos ni siquiera debe esperarse su remuneración.

Más allá del momento en que se abandonan los claustros universitarios, en que termina el período de clases, queda allí inmanente el sagrado deber de educar, lo cual se traduce en la premisa de formar e informar.

Discrepo del discurso complicado y tecnócrata que muchos teóricos o académicos utilizan, y que es sólo comprendido por un pequeño círculo. Me pregunto si ese sentimiento elitista les provocará alguna especie de orgasmo intelectual, al saberse entre un grupo sectario que lee y analiza sus letras en el mismo código, dejando por fuera al resto de los mortales.

Semeja a la situación que se da cuando algunos paisanos de comunidades extranjeras radicadas en nuestro país, se ponen a hablar en su lengua nativa frente a nosotros y no les entendemos ni pío. No sé qué es peor, no entender nada o, sentirse uno ante extraterrestres departiendo entre ellos frente a terrícolas boquiabiertos.

Otro punto importante en la comunicación, son las palabras domingueras, las frases altisonantes y los términos que se ponen de moda. Este es el pan de cada día en los medios masivos de comunicación.

Por otro lado, vemos que algunos intelectuales tienden a sumirse en reflexiones y algunos se dan a la tarea de exponerlas al público, sin mayor éxito, ya que el lenguaje que se habla en sus torres de marfil no es decodificado por el común del auditorio. (Ah, no entiendes, so ignorante, entonces jodete, quién te manda).

Quieren, haciéndose los humildes, que su arduo esfuerzo de escribir y poner los pensamientos a la orden de los habitantes extra-Olimpus, se vea como un sacrificio personal a favor de la humanidad lo cual le deben agradecer por los siglos de los siglos. Amén (aunque no lo comprendan).

Conozco un grupo de docentes que se reúnen en las cafeterías universitarias a celebrar la cantidad de fracasos que pusieron entre el estudiantado al final de sus cursos. Pretenden ignorar que, cuando la mayoría de tus pupilos fracasan, quien fracasa es el pretendido maestro. Y fracasa la comunicación en su esencia. Talvez porque tantas personas no pueden estarse equivocando. Y aclaro que no es lo mismo que la máxima mal de muchos, consuelo de tontos .

¿Que hay estudiantes poco consagrados? Los hay, pero eso tiene solución en la primera clase, donde el segundo punto (el primero es el nombre el docente), consiste en dar las reglas del juego. Pero volvamos a los escribientes.

Escribir, cualquiera escribe. Yo, por ejemplo, lo hago desde los cuatro años. Pero

¡Qué desestresante es escribir y escribir y escribir, sin consultar bibliografías, ni investigar ponencias ni nada! Sólo exponer la personal opinión en los preceptos propios, y seguir escribiendo sin sustentar las exposiciones.

Me dirán: ese es periodismo de opinión, la opinión es subjetiva y se basa en los valores referenciales de quien opina. Bueno, ¡qué le vamos a hacer! Pero me pregunto ¿Descartes hizo eso en la elaboración del Discurso del Método? Y también me imagino que no obtuvo dividendo alguno de ello.

Hago la observación que mi supervivencia se la debo a los números y no a las letras: escribo por amor al arte y eso garantiza mi estatus de libre pensadora. Aclaro que sé que oficio es lo que hacemos para sobrevivir. Tengo un amigo que, al ganarse un concurso de literatura, me dice eufórico: ¡Ya puedo decir que soy escritor, por fin escribir me ha dado dinero! Y no es que critique a quien viva del noble oficio: todo lo contrario, los admiro por fajarse día a día con el teclado. Sigamos…

Podemos observar quienes se debaten en la incertidumbre porque no saben qué escoger ser: la noticia o el portador de la noticia. Es necesario separar los roles: o eres el protagonista o eres el mensajero. Malo, malo por aquel del papel ambivalente. Sin embargo es positivo recordar que, en comunicación también enseñan que muchas veces el mensajero es el mensaje.

No obstante, apreciados lectores, escribir escribir, lo que se llama escribir es algo importante, delicado y comprometido.

Tomar un tema interesante y convertirlo en un artículo bueno, es fácil, tocando las teclas correctas. Como resulta que algunos no tienen en su haber esa cualidad, se moldea el diamante en bruto con la figura del corrector de estilo y conexos.

Tomar un tema soso y volverlo un artículo interesante es misión del sentido periodístico y la garra investigativa y literaria.

Tomar un tema sopeteado y volverlo un artículo excelente es producto del accionar periodístico, interés investigativo y ese placer inefable de llevar al lector una pieza comprensible, didáctica, esclarecedora y edificante, pero que no admita aburrimiento. Hacia allá debemos encaminarnos.

Sin embargo esta última misión de la excelencia, que podríamos de repente llamar una obra de arte, suele ser para algunos casi una saga de ciencia ficción.

Así como nos comunicamos con nuestros alumnos durante la faena docente, de la misma forma, el lector requiere un lenguaje de altura sin obnubilar con términos técnicos, sencillo sin pecar de chabacano.

Porque en este actuar lo que gana es la buena comunicación. Mandar el mensaje que se quiere enviar y que éste sea comprendido, pero ante todo es vital capturar al lector desde el inicio y ello incluye el título.

Y no dejar que el elemento cuantitativo transgreda nuestros intereses cualitativos, o sea, preocuparnos por la calidad, más que por la cantidad. Y esto se refiere al propio escrito o a la cantidad de ellos.

Escribir, al igual que todo en la vida requiere de práctica y disciplina. Las plumas neófitas siempre han sido necesarias para refrescar las letras con sus yerros y aciertos. Con el tiempo ellas adquirirán ese hermoso ropaje que les da la madurez.

Semejante al hecho que, de un vistazo, un auditor experto determina en un balance qué cuentas deberán ser detalladas y revisadas y cuáles podrían ser un potencial gol.

¡Qué belleza leer a Gabo García Márquez, Ignacio Ramonet, Eduardo Galeano y otros no menos célebres! Ellos también tuvieron sus inicios y hoy día no menosprecian la pluma novel, todo lo contrario.

No se puede tener a menos el valor de quienes no son duchos en estos menesteres, porque serán el futuro. Cada día todos aprendemos y ponemos en práctica algo nuevo. Cada uno es emisor de alguna enseñanza y al mismo tiempo, perceptor de una y miles. Así también sucede en la comunicación escrita.

Lo que no se puede soportar es que, quien ha echado canas escribiendo, deje de mostrar esa superación y evolución del pensamiento que la tinta describe en el recorrido patentado sobre el papel y; que va de la mano con el perfeccionamiento de la palabra.

Y por último, doy la condolencia a los no agraciados en la misión de la pluma, cuando ceden a la tentación de mil y una artimañas para quitar relevancia a otros, cayendo en el papel que critican: censores de opinión.

Personalmente prefiero batirme como novata en el campo del honor a plumillaza limpia con el convencimiento de que, cualquier estocada recibida en la escaramuza refuerza la voluntad de enriquecer las letras futuras.

Gracias por soportarme.

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