Desde Candyman hasta Voldemort, pasando por Beetlejuice
Por Mallela V. Pérez Palomino
Candy Man, es la leyenda de un espíritu atormentado después de haber abandonado el plano terrenal de forma trágica y violenta. Este personaje obtiene poderes cuando algún humano menciona su nombre tres veces. Con dichos poderes el espíritu comete crímenes, cosa que sucede hasta que los protagonistas lo devuelven a su dimensión.
Beetle Juice (literalmente traducido como jugo de escarabajo), es un espíritu que se desplaza por el oscuro mundo de los insectos hasta que alguien se anima a mencionar tres veces seguidas su nombre. Con esta receta el personaje se llena de poderes y se materializa. La trama describe cómo invade el mundo de los vivos volviendo un amasijo la existencia de los habitantes (vivos y muertos) en una casa encantada.
En la saga de Harry Potter, encontramos a Voldemort, el cual pertenece al camino de las ciencias ocultas, y cuyo nombre causa tanto temor debido a sus malas artes, que no se debe mencionar. Así que las personas prefieren referirse a él como: “el que tú sabes”, “el que no debe ser nombrado”, “señor oscuro”, “señor tenebroso”.
Repetir el nombre aumentará el poder del personaje mágico, por lo cual es una precaución que continúe siendo innombrable y esto es una enseñanza básica en la escuela de magia y hechicería de Hogwarts.
Llega a nuestro conocimiento otro caso salido del mundo de las sombras. Un sujeto que tiene por nombre Pujo. Además, quienes lo conocen, adicionaron a su nombre el mote de Forrijo, por ser alguien que actúa de sus forros, lo cual pareciera ser una práctica ancestral.
A este individuo, haga lo que haga, no se le puede mencionar, porque un rayo vendrá y fulminará a quien se atreva articular su nombre. El resultado final será talvez que nadie podrá enterarse de lo que hizo o dejó de hacer, sea de interés público o privado, sean parte interesada o no.
Así, Pujo Forrijo, ha sido investido de increíble poderío, llevándonos quizás a la suspicacia que hasta las entidades supranormales suelen equivocarse.
Los mortales comentan inquietos la increíble medida, que los llena de temores pues bien podría en el futuro abrir la puerta, para que otros no tan pujos, pero sí bastante forrijos, aspiren a tener semejante privilegio. Por eso debaten, mirando a todos lados, no vayan a cometer una indiscreción y se vean en inconveniencia.
Y nada, que no hay consenso comprensivo, sólo la conclusión de que errar no sólo es de humanos.
Porque errar es un fallo que podría convertirse en una falla y, ésta a su vez, de repente constituirse en algo perturbadoramente sísmico, como la falla de San Andrés.
Total que fallar, también significa errar.
Oro (de orar) para que no venga un rayo a partir mi frente, después de haber mencionado aquel nombre.
El material literario de los artículos publicados en este sitio son propiedad intelectual de la autora y sus propósitos son informativos, formativos, educativos y sin fines de lucro. Si se publicaran deberán hacerse con los mismos fines haciendo referencia a la fuente y poniendo el enlace correspondiente (N. de la A.)
- Publicado: Mar 01 Jul, 2008 1:03 am GMT
- En: COMUNICACIÓN
- Permaenlace: Desde Candyman hasta Voldemort, pasando por Beetlejuice
- Comentarios: 0
- Leído 168 veces.







